domingo, 25 de mayo de 2008

Greenaway contraaca.

Palabras de un creador vanguardista, polémico y que experimenta en cada una de las obras que entrega cada tanto.
Un director de cine que conjuga la pintura, la arquitectura y la música para entregar exhuberantes y desbordadas películas.
En ocasión de la presentación de su ultima pelicula La ronda de la noche donde indaga en la vida del pintor holandes Rembrandt expusó su particular modo de ver el séptimo arte y su tiempo de vida.
Para leer y reflexionar en torno a la imagen.
Buen comienzo de semana para todos.
 
 
"El cine no lo inventaron los Lumière, fueron los pintores"
 
 
Para Peter Greenaway fueron los maestros de la luz, los pintores
barrocos, los que inventaron el cine, en concreto Velázquez, Rubens,
Caravaggio y Rembrandt. A este último dedica el director británico su
última película, La Ronda de Noche, que ha presentado hoy en España.
"Rembrandt sería hoy en día un cineasta", ha aseverado hoy el siempre
combativo Greenaway, para quien el máximo error del cine es que "se ha
basado siempre en el texto y no en las imágenes, algo que deja en
clara desventaja a un arte de tan sólo 113 años, frente a los más de
8.000 años de la pintura europea".
En La Ronda de Noche el cineasta desvela los secretos de una de las
obras más conocidas del pintor del siglo XVII, la que da nombre al
título del filme, y reconstruye parte de la vida del genio holandés,
que a los 23 años se convirtió en el pintor más valorado para perder
toda su gloria en tan sólo 15 años, algo que explica en parte esta
cinta, a través de la lectura histórica del propio Greenaway.
Y es que el británico considera que "para abordar la Historia o la
cultura es importante jugar con la metáfora dramática más que con la
realidad, que es efímera y anecdótica", ya que "la Historia no existe,
existen los historiadores", ha apuntado.
Rembrandt, interpretado en esta cinta por Martin Freeman, era "un
creador de sueños y, a día de hoy, podemos identificarnos con muchos
de sus cuadros", ha explicado Greenaway, quien se formó en la pintura
antes de iniciarse en el cine.
De esta forma el director regresa "a su punto de partida" recurriendo
a la pintura y recreando el Barroco, corriente que ha influenciado en
gran parte de su filmografía, a través de un artista de completa
vigencia, ya que "se crió en la primera república demócrata, que era
feminista, anti xenófobo, post-moderno -gracias a su irónico
distanciamiento- y freudiano -ya que fue el primero en plasmar
emociones interiores-".
Que "el cine está muerto" es algo que Peter Greenaway no se cansa de
repetir en sus encuentros con la prensa, y fecha esta defunción el 31
de septiembre de 1983, cuando se presentó el control remoto para la
televisión.
El séptimo arte, considera, desaparecerá en diez años debido a la
pujanza de las nuevas tecnologías que hacen que "la cultura del cine
no se viva como en las décadas de los 40, 50 y 60". Pero el galés
mantiene la "idea optimista de aprovechar su riqueza", aunque hasta
ahora se haya desperdiciado su vocabulario, su lenguaje propio, para
emplear en las películas actuales "uno banal y estúpido", opina
Greenaway.
La tibia acogida a la saga de Las maletas de Tulse Luper, un proyecto
que considera "demasiado avanzado a su tiempo, incomprendido y poco
valorado", le ha llevado a caminos más ortodoxos con La Ronda de
Noche. Para el director de The pillow book o El cocinero, el ladrón,
su mujer y su amante, el cine es una rama más de la noción de arte
multimedia en la que está involucrado y que pasa también por su rol de
comisario de museo y de Video-Jockey, faceta con la que proyecta sus
grabaciones sobre obras maestras de la pintura, como ya ha hecho con
La ronda de noche en el Rijksmuseum de Amsterdam o como hará el
próximo año con Las meninas de Velázquez en el Museo del Prado o
Guernica de Picasso en el Reina Sofía.

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