lunes, 26 de mayo de 2008

Felices 21 años!!!!

Hoy Pagina 12 cumple 21 años, la mayoría de edad y con ello
seguramente una discusión (para los que lo hacen y los lectores)
sobre el fino equilibrio de ser o no ser oficialista.
Pese a todo el que aquí escribe sigue leyendo Página ( a veces con
desazón y otras veces, intentado entender el porque de este cambio) y
reivindico algunas de sus firmas y sus temas.
El suplemento Radar sigue conservando plumas frescas y miradas
interesantes en torno al hecho cultural.
y Las/12 y Soy aportan nuevas miradas y formas de ejercer el periodismo.
Por ello Feliz mayoría de edad y que sean muchos más y cada vez, si es
posible, menos oficialista.
Para celebrar el aniversario una nota que hoy publica mi querida y
admirada Sandra Russo quien intenta desde su sección Mitologías ver
que se esconde en la maraña de palabras que usamos.

La parte por el todo
Por Sandra Russo
Si este país fuera un pizarrón, se vería una flecha salir de la
escarapela y llegar a aquello que en la dictadura se llamaba "el ser
nacional". Gracias a las Ciencias de la Comunicación, y a saberes
relacionados con ellas que han tenido un extraordinario desarrollo en
las últimas décadas, hoy es posible, claro (¡Acá siempre es posible
casi todo!), pero mucho más difícil que un sector pretenda hacer pasar
sus intereses por los de "todos", o que se embandere impunemente con
"la argentinidad", sin que nadie pegue el grito.

Ha pasado. Ha pasado y no se gritaba. Los sectores financiero y
militar hicieron en su momento un atroz merchandising con los colores
patrios, hicieron de la escarapela un packaging del argentino modelo,
o del argentino tipo, o del argentino promedio: quiero decir, de
alguien que no existe. No importaba. O mejor dicho: invocando al que
no existía, hicieron y deshicieron biografías de gente real, de carne
y hueso, con nombre y apellido. Usaron los símbolos para tragarse a
los opositores.

Pero es como el truco de un mago que uno ya conoce. El espectador no
se concentra en la paloma que sale del sombrero: deja fijos los ojos
en la manga del mago. A propósito, hace ya un tiempo hubo un reality
show que no llegó a prosperar por la protesta, precisamente, de los
magos. Sin el secreto del truco, su oficio no tiene chance. Un reality
que expusiera en detalle cada truco era pura ganancia para el reality,
y un pasaporte a la muerte para el oficio del mago. Los magos se
defendieron. Se dio por válido el razonamiento.

Hay saberes vinculados a la Comunicación, como la Semiología, por
ejemplo, cuya esencia radica en mostrar los trucos del lenguaje.
Desarticularlos. Antes no los había. Antes estábamos inermes. Vestir
una ciudad de celeste y blanco o repartir escarapelas es un ardid más
bien sencillo y burdo, toda vez que no es el patriotismo lo que
impulsa esos actos, sino una pretensión de representación inexacta,
desproporcionada, voraz, falaz, cretina.

Varias generaciones fueron rehenes del truco montado ya a principios
del siglo pasado, cuando se estableció que algunos eran más argentinos
que otros, y cuando se decidió que algunos iban a formatear la
idiosincrasia nacional sin la participación del pueblo. Así, resultó
que el modo de vida "occidental y cristiano" era el inequívocamente
argentino, y dentro de ese modo de vida tabulado, pautado, controlado,
la política era basura.

Hoy que los chacareros le han tomado el gusto a la política,
enhorabuena si se agrupan y dan forma a un partido político que pueda
competir en elecciones. Pero no es ésa la ruta que avizoran por el
momento, ya que hasta ahora persisten, sus representantes, en
pretender representar más que los intereses de su sector. En una nota
que pasó TVR hace una semana, un ruralista, al principio del
conflicto, era interpelado por un cronista. "Bajan las retenciones o
se van", decía el hombre, refiriéndose al Gobierno. Los presidentes de
las entidades agropecuarias han recurrido, desde que la crisis se les
fue de las manos y desde que comprobaron que no era tan fácil como a
ellos les parecía hacer retroceder al gobierno que lidera una mujer,
al otro viejo truco: "Las bases nos desbordan".

Bueno, aquí y en todas partes cuando algo álgido estalla, las bases
desbordan. "Las bases", aisladas en su microclima, enamoradas de su
propia épica, tienden a creer que la pelea por sus ganancias es una
"patriada". Pero esos presidentes de entidades sectarias deberían
revisar de qué modo y con qué argumentos fogonearon durante todo el
conflicto a "sus bases". Cómo les calentaron las orejas. Cómo
dibujaron, hacia afuera pero también hacia adentro, un poder de
maniobra que necesariamente es acotado, y está bien y es democrático
que así sea, ya que acá nunca hubo, como rezó cierto relato
"pro-campo", dos partes en conflicto. Hay un Estado nacional que actúa
y regula, y un sector que reacciona y se defiende. Pero incluso en esa
presentación del panorama, heredamos del pasado teorías dípticas y
simplistas, teorías mentirosas, que prefieren suprimir
diferenciaciones sustanciales y, haciéndolo, avivan los fuegos.

Ni la bandera ni la escarapela son de nadie y ni la bandera ni la
escarapela hacen más argentino a nadie, ni mejor, ni más honesto, ni
más sincero. ¿Insistirán mucho más con este tipo de trucos
desgastados? ¿Seguirán mezclando soja con nobleza, tractor con fuerza
de voluntad, pollo con valentía y lácteos con coraje?

Probablemente las cosas tendrían una solución más rápida y más
sencilla si dejaran los símbolos en el lugar que les corresponde, que
es un lugar colectivo, y se abocaran a ver cómo siguen trabajando
dignamente en un país en el que hay muchos otros que aspiran a lo
mismo.

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