Me tomo el atrevimiento de publicar esto que Jorge Lanata acaba de colgar en el sitio de Internet del diario Crítica para demostrar "la pequeñez y el odio" que algunos periodistas, medios de comunicación y emporios periodísticos tienen al momento de informar.
Como se ejerce hoy el periodismo en este país de Kabotaje y de como se desinforma desde estos lugares que deberían ejercer su rol y profesión de la mejor manera.
Estamos como estamos también por la prensa y cierto periodismo berreta que no hace más que publicar cosas que les dicen, chismes escuchados en la calle e información falsa pagada vaya a saber por quien.
Por suerte no todos estan enviciados por esta enfermedad, malidicencia y fundamentalemente odio, como dice Lanata no soportan que a la gente le vaya bien y que pueda hacer otra tarea y las cosas salgan bien. Por suerte hay una cantidad de periodistas que sí ejercen su trabajo de la mejor manera posible, son los menos, pero son los que valen. Sólo que cuesta encontrarlos ya que son aquellos que tienen una ética y una coherencia además de prepotencia de trabajo. Lo que dice Lanata se puede ejemplificar en Córdoba con aquellos periodistas y " comunicadores sociales" cooptados (debería decir comprados y me animo a escribirlo) por Radio Mitre Córdoba para armar su programación a costa de las otras radios. Con plata se compra cualquier alma, cualquier voz, cualquier opinión, eso ya nos lo enseño Charles Foster Kane en la genial El ciudadano de Orson Welles. Aquí el argumento es el dinero lisa y llanamente y eso es bueno tenerlo claro ya que muchos de esos periodistas se llenan la boca en sus espacios hablando de democracia, ética y compromiso. Y este es uno de los casos que cito aquí pero se puede nombrar tantísimos en la televisión y fundamentalmente en la gráfica pero no creo que importe la cuestión de nombres y medios. Pero que los hay los hay.
Una vez más Lanata describe la situación como nadie y nos da una clase magistral de periodismo. Una vez más como hace tantos años. Y eso es coherencia, amor por el trabajo bien hecho, tosudez y compromiso no sólo con la profesión sino con la VERDAD
Gracias por eso querido Jorge y aguante el Lanata revisteril ya que es otra forma de contactarse con la gente y el público. Y eso es el valor más preciado que tiene un periodista: su credibilidad y su llegada al público. Mal que les pese a muchos Jorge Lanata lo tiene y eso molesta también.
Pero bueno el tema es como funcionan las rotativas y los caminos de la noticia: acá la crónica de un rumor infundado.
Una mala noticia: no para La Rotativa
Me peleé con presidentes y ministros, hice cientos de denuncias, pero la pelea más sucia y miserable es la que se planteó con el show bussiness.
Y yo que pensaba que, a los 48, casi nada más iba a sorprenderme. Me he peleado con varios presidentes en ejercicio, desalojamos a algunos ministros de sus cargos, hicimos cientos de denuncias comprometedoras, pero la pelea más sucia, más miserable, más pequeña es la que se planteó con el show bussiness. Simplemente algunos "críticos" no soportaron verme en una temporada en el teatro. Entonces pasó de todo: desde notas críticas antes del estreno hasta crónicas anónimas y malintencionadas comparando la recaudaciones del Maipo con las de Les Luthiers: esto es, una obra casi diaria con un especial anual en una sala de tres mil personas.
Cuando advirtieron que lo de las plumas era una broma comenzaron a decir que me faltaba actualidad, que era aburrido, que no había coherencia en el espectáculo. No hizo falta mucha sagacidad para darme cuenta de que casi nadie habló del espectáculo: desgraciadamente, estaban, están hablando de mí. Los mismos que, cuando quieren ser políticamente correctos, se llenan la boca con la vulgaridad del teatro de revistas, se quejan cuando allí se habla de historia, o de política, o de actualidad en serio.
Palos porque bogas y palos porque no bogas. Alguna vez me dijo Guillermo Alfieri que uno es del tamaño de los enemigos que elige. Es una lástima: mis recientes enemigos son casi enanos. Escuché las críticas de Beto Casella o de Teto Medina, el primero un periodista bastante mediocre y oportunista, el segundo un personaje con el coeficiente intelectual de un mono en estado de coma, intérprete de "Mi chica de humo/ Mi chica de humo. Y yo que sé/donde va, donde vive/y todo está mal/ y siempre es igual". Los enanos, sin embargo, gritan, y entre el murmullo general se los advierte: en las últimas dos semanas se publicaron al menos cuatro noticias completamente falsas sobre mí o sobre La Rotativa del Maipo. La última colmó mi vaso: ayer Perfil.com, Primiciasya y otros portales me extendieron el certificado de defunción: afirmaron, sin consultar jamás con fuente alguna, que la obra se levantaría.
"La decisión se tomó el fin de semana", afirmaron. Las radios levantaron a internet por supuesto sin chequear una palabra, y en menos de una hora el público se enteraba del "fracaso de Lanata". En el caso de Perfil, es curioso que Darío Gallo ni siquiera haya consultado con Jorge Fontevecchia que el sábado dedicó la contratapa del diario a la obra, en términos muy elogiosos. Quizá Jorge hubiera podido ayudarlo. Pero claro, tampoco Gallo está hablando de la obra. Se trata de que yo fracase.
Cerca de los cincuenta y con más de treinta de profesión, debo confesar que le he perdido el miedo al fracaso. Eso es lo que me ha permitido, a veces, tener éxito. Nadie tiene, nunca, la vaca atada. Me han criticado cuando Argentinos vendió cuatrocientos mil ejemplares por ser "demasiado" popular, entonces, me llamaban "divulgador", con cierto desprecio, los mismos tipos que nunca tuvieron más de mil lectores.
Me contaban el otro día en el teatro algo insólito: en general los diarios no publican críticas a las revistas, a excepción de la temporada en Mar del Plata. Parece que no lo hacen para no pegarles; se acepta tácitamente que es un género berreta y para que pelearse, ¿no?. Nunca hubo tantas críticas ni tanta prensa a una revista como durante mi desembarco en el Maipo. ¿Estarían hablando de la obra? Ahora hablarán de mi soberbia, y dirán que no soporto la crítica. Dirán que falta esto, o sobra lo otro, que no alcanza aquello y que excede lo demás.
Lamento decirlo de este modo, pero quiero que se miren al espejo, y que piensen un poco más en ustedes y menos en mí.
¿Y el público? ¡Vituperado por la crítica e ignorado por el público! No, al contrario. Los que vienen al Maipo aplauden, se van contentos y recomiendan la obra a sus amigos. Eso es lo que me permite escribir estas líneas y estar allí de miércoles a domingo, todas las noches. A los demás quiero darles, entonces, una mala noticia: harían bien en chequear sus datos, La Rotativa del Maipo, tal como se dijo siempre, seguirá hasta el 21 de diciembre y volverá el 9 de enero hasta fines de marzo. Con el viento en contra y el público a favor.
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