Británica. El mes de junio será referido a los hermanos y esa compleja
relación que existe desde el comienzo de los tiempos. "¿Donde estas
hermano? Miradas en torno a una relacion compleja" es el nombre del
ciclo y viene con estrenos de este año, así que los invito a llegarse
todos los lunes del mes a las 19 horas a Hipolito Irigoyen 496. Como
el de hoy, la penúltima pelicula del genial Woody Allen filmada en
Londres y revisitando algunos tópicos de su larga trayectoria. Eso es
lo que hace en El sueño de Cassandra. Los espero !!!!.Entrada libre y
gratuita. Con subtitulos. Casi siempre estoy yo presentando las
pelis, hoy no estaré pero acá la crítica de Diego Batlle para que
sepan de que va la peli.
No dejen de ir, que el frío no los inmovilice.
Podrán disfrutar de Ewan Mc Gregor y Collin Farrell juntos en una
Londres primaveral y muy bien fotografiada.
El sueño de Cassandra, de Woody Allen
La obsesión de un moralista
Diego Batlle
El sueño de Cassandra (Cassandra's Dream, Gran Bretaña-Francia/2007).
Guión y dirección: Woody Allen. Con Ewan McGregor, Colin Farrell, Tom
Wilkinson, Hayley Atwell, Phil Davis, John Benfield, Clare Higgins,
Ashley Medekwe. Fotografía: Vilmos Zsigmond. Música: Philip Glass.
Edición: Alisa Lepselter. Diseño de producción: Maria Djurkovic.
Distribuidora: Alfa Films. Duración: 108 minutos.
Como en Match Point, su mejor película de los últimos años, en El
sueño de Cassandra, un film decididamente menor y subsidiario de aquel
y de otros como Crímenes y pecados, Woody Allen propone un nuevo
tratado moral sobre la codicia, la tentación, el engaño, la traición,
el azar, las apariencias y la culpa que mixtura tragedia griega con
algo de film-noir (aunque sin los climas propios de este género
clásico).
Con los años, Woody se ha vuelto cada vez más obvio y previsible. Sus
películas resultan forzadas, prefabricadas y, por lo tanto, fluyen
menos, se les notan las "costuras" y las intenciones de antemano. No
es que filme mal (aunque nunca fue un narrador demasiado virtuoso), no
es que sus diálogos sean malos (todavía conservan cierto punch) ni que
sus intérpretes estén a la deriva (aunque se percibe cierta tendencia
a la sobreactuación). Simplemente parece haber perdido parte de la
ligereza, de la gracia, de la espontaneidad, de la ironía filosa, de
la negrura y de la hondura psicológica que hicieron del "toque" Allen
un imán que fascinó durante décadas a millones de incondicionales
seguidores.
El sueño de Cassandra narra las desventuras de dos hermanos bastante
patéticos: Ian (Ewan McGregor), el mayor, un hombre de grandes
ambiciones que trabaja a la saga de su padre en un poco exitoso
restaurante familiar, pero que cree encontrar en el apasionado romance
con una seductora actriz (Hayley Atwell, una versión devaluada de
Scarlett Johansson) y en una inversión hotelera en California el
comienzo de una nueva etapa en su vida; y Terry (Colin Farrell), el
menor, un mecánico dominado por su adicción al juego, por deudas que
no puede pagar y por una creciente inestabilidad emocional.
En medio de una típica familia inglesa de clase media llena de
reproches, insatisfacciones y lugares comunes aparece el tío Howard
(el gran Tom Wilkinson), el único que ha hecho una gran fortuna a
partir de negocios con clínicas dedicadas a las cirugías plásticas que
tienen un trasfondo bastante oscuro.
Desesperados por conseguir el dinero que les permita salir de sus
tristes presentes, Ian y Terry se encuentran con el tío rico, que les
hace un muy delicado encargo a cambio: que asesinen a un ex empleado
que puede denunciarlo a la Justicia. A partir de ese planteo, la
segunda parte del film se convertirá en un thriller sub-chabroliano en
el que cada decisión conllevará una frase "importante", una moraleja
y, por supuesto, un subrayado musical de las a esta altura insufribles
cuerdas del sobrevalorado músico Philip Glass.
He defendido en su momento Match Point y recuerdo mi sorpresa ante los
desmedidos ataques de, por ejemplo, la revista El Amante
(calificación: 1), pero hoy debo reconocer que lo peor de aquel film
también rodado en Londres reaparece aquí potenciado, amplificado de la
peor manera y sin los indudables logros de aquella primera experiencia
inglesa.
El sueño de Cassandra, quedó dicho, es un Allen menor, como Scoop,
Melinda, Melindao La maldición del Escorpión de Jade, pero de todas
maneras está lejos de indignar (recomendable sólo para allenianos muy
fanáticos). Así, frente a esta forzada cruzada moralista, me quedo con
Vicky Cristina Barcelona, su más reciente trabajo rodado en Cataluña,
que podrá ser acusado de grasa y pintoresquista, pero al menos tiene
humor, desparpajo, ironía y está desprovisto del aura importante que
transforma a este sueño de Cassandra poco menos que en una pesadilla.
Después de Maridos y esposas, la obra de Allen ha decaído bastante. Igualmente creo que es uno de los mejores cineastas norteamericanos de los últimos 30 años.
ResponderBorrarte parece?
ResponderBorraryo lo disfruté muchisimo match point
si la decadencia es asi quiero ser decadente ya....
ResponderBorrary Allen es un genio filmando les digo, te gusta o no te gusta. Hay planos de Londres en Cassandra Dreams que son sublimes... este tipo sabe filmar y las historias que cuentan, pese a ser las mismas siempre, aportan cada vez algo nuevo