Hoy se desarrollará un merecido homenaje a un ARTISTA, un MAESTRO y
TITIRITERO fundamental.
La invitación y un poema de alguien que estudio con él como suma a
esta celebración de la vida y del arte.
El lunes 2 de junio a partir de las 19 horas, en el Salón de Actos del
Pabellón Argentina, se realizará el Homenaje al Maestro titiritero
Héctor Di Mauro.
A partir de las 19 hs se podrá visitar la exposición fotográfica
"Héctor Di Mauro" que reflejan los más variados lugares que visitó con
sus muñecos, sus maestros y alumnos, su vida cotidiana.
A las 19:30 se proyectará la película "Héctor Di Mauro, titiritero"
del director Jorge Prelorán. Posteriormente se realizará un
espectáculo de música latinoamericana a cargo de Rodolfo Di Mauro,
Toti Ferrero y Daniel Díaz, y pequeñas intervenciones de los teatros
de muñecos "El Chonchón", "Piedra Libre", "Ulularia" y "Marotte en
Fuga".
El ocaso de "El viejo roble" (al maestro Héctor Di Mauro)
Mi mañana se alarga inocente
sin sospechar lo que vendrá…
"El viejo roble" no se libera de su agonía,
no remonta su vuelo de magia enigmática,
así lo queremos ver, altivo y seguro,
predicando, tan sincero, sus conocimientos
los que atrape en el vuelo y atesoro como "el buen ladrón"…
Y sonó el teléfono con la voz de Quique estrangulada
"El viejo roble" se había dejado caer para siempre.
Tan repentino que su hermano no pudo estar…
Ni siquiera tenía mas vino para ahogar mi tristeza,
con sabor a triunfo, porque él había vencido y nos dejaba,
nadie quería verle así, es ese mi gran dolor, no su muerte.
La mañana más fría de abril del 2008 lo despidió.
Abracé a Raquel y sentí su agonía que nadie pudo contener.
La compañera que se queda con todos sus recuerdos
desde el primer beso ardiente hasta el frió de hoy.
Sus nietas amadas que mostraban en sus ojos la pena,
sus nietos tratando de ser fuertes como el abuelo,
no aceptando verle dormido para siempre.
Sus hijos firmes…todos sus hijos que formaron el clan.
Sus viejos amigos, sus colegas, sus cuñadas, sobrinos y más…
Sus bisnietos, sin comprender del todo, podían captar.
Aquello no era fiesta, ni cumpleaños, ni festival…
Era el ocaso de "El viejo roble", el que nos enseño su sombra,
cuando el sol quemaba fuerte en Córdoba sin casa y sin pan.
Chao, amigo, compañero de caminos y maestro…chao viejo.
Seguiré predicando, por los retablos, lo que con vos aprendí.
El discípulo
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