martes, 12 de agosto de 2008

Un martes a pura literatura con Pablo Medina

Retoma sus actividades en Córdoba en Café Cultura Nación con un personaje digno de escuchar y prestar atención ya que es un gran militante de la palabra y de la escritura.
La invitación y más abajo una entrevista para saber como piensa Pablo Medina.
 
 
"La literatura infanto-juvenil como un modo de estimular el pensamiento y el juego en la infancia"
Martes 12 de agosto | 20 horas | Subsuelo | Pabellón Argentina | Gratis
Moderadora: Lic. Maria Angélica Moller
 
Maestro e investigador, Pablo Medina es creador de "La Nube", primera librería especializada en literatura infantil, que puso en marcha programas de promoción de la lectura, cursos y talleres para docentes, exposiciones, entre otras actividades. A partir de una iniciativa de la Dirección General de Museos se le otorgó un predio en el barrio de Colegiales, destinado a articular artes, ciencias y juegos. En esta ocasión, nos invita a reflexionar acerca de la relación niño-lectura, y también sobre la situación de la literatura infantil
argentina: ante la invasión de literatura extranjera la importancia de rescatar y difundir autores nacionales.
Esta charla es organizada junto a la Secretaría de Extensión de la Fac. de Psicología de la UNC.
 
 
Pablo Medina - Asociación Civil La Nube
Pablo Medina es un maestro correntino que dejó su lugar de origen más por su propio deseo de saber lo que pasaba del otro lado del río que por una necesidad económica.
Fue esa misma curiosidad la que le hizo pasar por distintas experiencias. Egresado de la escuela Normal de Corrientes, fue maestro rural en el Chaco con los indios Tobas. Enseñó en una escuela experimental de Buenos Aires, se capacitó en pedagogía y en narrativa de cuentos populares, hizo el profesorado de Educación Física y se especializó en recreación, coordinó campamentos para adolescentes,…
Hoy dirige una biblioteca privada, especializada en la infancia y la adolescencia, con más de 60.000 volúmenes que son consultados por docentes, periodistas e investigadores. Además recibe visitas de grupos escolares en las que desarrolla programas de promoción a la lectura.
800 versiones de Pinocho, más de trescientas de Alicia en el País de la Maravillas y otro tanto de Las Mil y una Noches. Casi todas las colecciones completas de literatura infantil editadas en el país, libros sobre educación, teatro, mitología y cultura popular. Pero también juegos, juguetes, títeres y discos.
Todo esto se puede encontrar en la sede de la Asociación Civil La Nube, una ONG que se creó con el único objetivo de preservar este patrimonio. "Acá está representada toda la producción cultural referida al niño y al adolescente. -cuenta Pablo Medina, responsable de la Asociación y quien se ocupó de agrupar todo el material- Es un centro de documentación destinado a apoyar todo tipo de proyectos a través de la información y la bibliografía, desde los primeros libros infantiles hasta lo último que se haya publicado."
Acá tenés fundamentalmente libros, pero también juegos, juguetes, discos…
Claro, es un centro multimedial que contempla toda la producción cultural para niños en un abanico amplio. Se trató de reconstruir la historia de la infancia a partir de los fenómenos culturales en función y en relación a ella. La historia de sus libros de lectura, del folclore, de los juegos y los juguetes, de la música. Porque generalmente el niño que juega bien es el niño que lee bien. El niño que goza con la buena música también se relaciona con el buen libro y con el buen juego.
La creencia general es que el libro y el juego no van juntos, que pertenecen a momentos distintos.
Es que el gozo de la lectura también es un juego. La lectura en realidad comienza con el juego y no con el libro. El libro es un objeto más que se incorpora a la vida del niño. El primer aprendizaje se da a través de los cuentos y las canciones, de las viejas nanas de las abuelas y las mamás; construcciones con juegos de palabras como "qué linda manito que tengo yo". La lectura, como el juego, tienen que ver con un ritual que hay que recuperar.
 
¿Por qué ese interés por reconstruir la historia de la infancia?
 
Tal vez sea una forma de reconstruir mi propia historia. Lloyd de Mause, en su "Historia de la infancia" observa que habitualmente estudiamos aquello que no es significativo y nos olvidamos de estudiar lo primigenio, lo fundacional, que es la historia de la infancia. Las guerras, las grandes maldades, las perversiones y las grandes frustraciones de la humanidad se fundaron en algún lado, alguien las empezó.
¿Cómo se hace a un Hitler? ¿Cuál fue la historia de esa infancia?.
 
En La Nube ofrecen cuatro modalidades distintas de visitas guiadas que las maestras y los coordinadores de los grupos eligen según la edad de los chicos y lo que se quiera trabajar.
La más tradicional es una recorrida por el mundo y la historia de los libros. Hay una que incluye el encuentro con un cuentacuentos y, para chicos desde cuarto grado, una visita por el mundo de los mitos donde toman contacto con la mitología universal pero también con las leyendas tradicionales argentinas. Por último, un recorrido sobre el mundo de los juegos y juguetes populares de América Latina, los que llegaron con la inmigración y algunos de la cultura aborigen. "En las visitas para escuelas nosotros tratamos de mostrar lo que se puede hacer con los niños y los libros, -explica Medina- simplemente eso. Cómo se puede hacer que los libros diviertan y entretengan."
¿El objetivo es la promoción de la lectura?
 
Lo mejor que uno puede ofrecerle a un chico, es el derecho a la palabra, a la magia y a lo fantástico. La lectura da la posibilidad patrimonial de mirarse hacia adentro y de poder escarbarse a sí mismo. Y después que uno reconstruyó su interior, puede mirar el entorno y tratar de reconstruirlo. Hasta diría que es política. Siempre la lectura termina siendo política.
¿Qué opinas de la educación y cuál creés que debe ser
el rol del docente?
 
Yo creo que la educación en Argentina sigue siendo una educación de gabinete. Los especialistas en Ciencias de la Educación se pasan controlando cuántas horas tienen que tener de matemática. Pero lo importante es pensar cómo se puede mejorar y optimizar la reflexión, la participación, la elaboración, la crítica. Y eso se da únicamente a través de la lectura. Por eso es importante el cuento, narrarle a los chicos, leer con ellos. Cuando un niño de corta edad le pide a la maestra que le cuente el mismo cuento que le contó el día anterior, es porque en ese cuento está aprehendiendo algo. Ese es un proceso muy sutil que nadie más que el chico sabe, y la educación tiene que darse cuenta. Creemos que la lectura tiene que ser una liturgia, casi un ritual de vida.
¿Qué consejo le darías a los padres para elegir un libro
para sus hijos?
 
Antes que elegir el libro, el padre tiene que ser un buen modelo lector. Que se muestre leyendo delante de los chicos (el diario, la revista) y no pretender que el chico lea si a uno no le gusta leer. Por otro lado, hay que recuperar la conversación y el diálogo. Apagar un rato la televisión y conversar más.
Yo sugeriría a los padres que acompañen a los chicos a la librería (aunque sea una vez al mes) para comprar un libro. Que el chico sea el 90% de la decisión y que la compartan. Y si el chico vuelve a elegir Mickey, habrá alguna razón para que eso pase.
¿Creés que la televisión y el libro están enfrentados?
 
Es el adulto el que los enfrenta. El niño frente al televisor es un lector potencial, que se organiza de una manera diferente porque la de la televisión es una lectura fugaz. Es que la lectura y el lector hoy se construyen de otra manera, hay una arquitectura distinta. Cuando la televisión perturba es cuando hay que empezar a preocuparse. Milstein decía que la base de toda la ciencia es la curiosidad, y eso tiene que estar instalado en el sistema educativo. El niño es curioso por naturaleza. Si eso se preserva y la televisión no lo mata, no estamos en mal camino. Yo creo que hay que instalar la discusión en la escuela, con los chicos. Y también la discusión sobre el libro que nos gustó y el que no nos gustó. La base, lo esencial, lo primigenio del lector es la crítica, la reflexión.
 
 
 
 

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