obras de teatro de prestigio internacional y que , justamente, son
monólogos.
El gran Julio Chavez uno de los grnades actores nacionales viene a
presentar en tres días únicos su unipersonal Yo soy mi propia mujer y
seguramente nos deslumbrará con esta histroia de Charlotte que con
solo leerla ya incita a verla y escucharla.
Así que si pueden pasen por el Real a un grande de la escena nacional
por que vale la pena.
Mañana les cuento la otra propuesta que viene desde España con pasos
almodovarianos, pero eso es para el domingo.
Aquí la palabra del gran Julio y la historia de Charlotte otra grande.
Julio Chávez asume su trabajo de actor y director como un espacio de
crecimiento, creación e indagación acerca de los esos aspectos del
alma humana menos visitados. Una búsqueda personal que lo aleja de los
lugares comunes, aun cuando los personajes que encarna o dirige
podrían parecer familiares, cotidianos.
"Esta pieza fue para mí otra oportunidad de crecer en mi oficio, una
de las cosas más importantes que una obra le puede ofrecer al actor. Y
me hizo crecer por las características de Charlotte, pero también por
los sentimientos que ella despierta en Wright, el segundo personaje de
la obra, que no es otro que el autor", cuenta Chávez.
Ocurre que ambos personajes son interpretados por el mismo Chávez, en
este unipersonal que le valió numerosos premios y los elogios de la
prensa especializada y el público. "La verdad es que fue algo muy
especial, como muy casual, porque la obra me llegó por recomendación
de mi amigo Ricky Pashkus que la vio en cartel en Broadway y tuvo una
corazonada. Entonces yo pedí el texto, lo leí y se lo sugerí a los
productores con una sola condición: que la dirección estuviera a cargo
de Agustín Alezzo, quien por suerte aceptó. Lo gracioso de todo esto
es que yo creía que Ricky había visto la puesta en Nueva York y no fue
así. El había visto la marquesina y sólo por intuición pensó en mí (se
ríe), pero lo bueno es que no se equivocó", recuerda Chávez.
"Se trata de una historia de amor que, así como a mí me dio la
posibilidad de crecer en el oficio, al autor lo transformó al poder
conmoverse con un ser tan extraordinario como Charlotte", comenta el
actor. "Supongo que para el espectador bien predispuesto, también será
una oportunidad para ampliar su mirada de las cosas".
UNA HISTORIA MUY PARTICULAR
"Yo soy mi propia mujer" está basada en la vida de Charlotte von
Mahlsdorf, un extravagante personaje de Berlín del Este, conocido por
coleccionar relojes, fonógrafos y muebles antiguos de la época de
Wilhelm II. Von Mahlsdorf salió airoso de dos de los más opresivos
regímenes del siglo XX, el nazismo y el comunismo, mientras se
mostraba abiertamente travestido.
Charlotte creó un museo en Berlín, que aún hoy sigue abierto, donde
salvaguardó los objetos de arte y el mobiliario que rescató de los
embates de la segunda guerra mundial. Por este aporte al patrimonio
cultural germano fue distinguido con la Orden Alemana del mérito luego
de la caída del muro. Sus años finales fueron muy controvertidos
debido a las acusaciones de complicidad con los Stasi (policía secreta
alemana).
Explorando el conflicto sobre los sentimientos de Charlotte, Doug
Wright produjo un dinámico y profundo trabajo que resultó un vívido
retrato de la Alemania en la segunda parte del siglo XX, moralmente
compleja.
En la obra, Wright viaja de Nueva York a Berlín para entrevistar a
Charlotte y queda hechizado por su encanto y sus relatos sobre cómo
logró sobrevivir a los maltratos de su padre.
"Yo soy mi propia mujer", estrenada en el teatro Lyceum de Broadway el
3 de diciembre de 2003, bebe de varias fuentes: transcripciones de las
entrevistas de Wright con Charlotte von Mahlsdorf, que abarcan desde
el primer encuentro en agosto de 1992 hasta enero de 1994; cartas que
intercambiaron hasta la muerte de Charlotte en el 2002; artículos
publicados en diarios sobre su vida; archivos de los Stasi y los
personales del propio Wright.
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