jueves, 28 de agosto de 2008

Cine europeo para descubrir en el Hugo del Carril

El cineclub Municipal propone un doble porgrama interesante, más bien
invita a ver dos películas que no se ven habitualmente en los
circuitos comerciales y son más cine arte que comercial.
Un debut como lo es esta película de Javier Rebollo( LO que sé de
Lola) y una segunda película (Climas) de alguien que promete mucho
como es el turco Nuri Bilge Ceylan ( que más tarde nos ocuparemos de
él y su película)
Recomendamos las dos desde aquí.
Para saber más de "Lo que se de Lola" una entrevista con su director
al momento de presentarle el año pasado en el Festival de San
Sebastiaán.
Los horarios según la página del Hugo del Carril para ver esta peli
son( ya que algunos diarios ponen los horarios mal, vaya a saber
porque no??)

Jueves 28/8, 18:00 y 23:00 hs.
Viernes 29/8, 15:30 y 20:30 hs.
Sábado 30/8, 18:00 y 23:00 hs.
Domingo 31/8, 15:30 y 20:30 hs.


Javier Rebollo entiende que "todos llevamos una película dentro", pero
puntualiza, "luego hay que saber contarla". Por eso, el autor de "Lo
que sé de Lola", filme que marca su debut en el largo y que hoy
compite en el festival donostiarra, afirma que le gusta hablar de "las
insignificancias cotidianas".

Mercedes Cerviño Donostia

"Indiana Jones hay pocos, a la mayoría de los seres humanos no les
pasa nada, aunque si te fijas bien, les pasan cosas más fuertes que al
personaje de Spielberg", señala a Efe Rebollo, quien cuenta a sus
espaldas con cuatro cortos, todos ellos protagonizados por Lola
Dueñas.
Entre ellos ha crecido una relación profesional que ahora se perpetúa
en este largo que el cineasta ve como "una continuación" de esos
cortos, más que "un salto" al largo.

"Esta película es un sumidero en el que he ido acumulando cosas que
veo y vivo", apunta Rebollo, quien, desde que conoció a Lola Dueñas,
en 1997, decidió convertirla en su particular "objeto de miradas" y
ahora, en este largo, el cineasta se ha querido transformar en el
protagonista masculino del filme, León.

"Yo soy León", afirma Rebollo, identificándose así con ese hombre
gris, que mira el mundo desde fuera, sin entrar nunca en él y que que
elige a su vecina, Lola, como su objeto de deseo, hasta erigirse en su
"ángel de la guarda". "La pulsión está en los ojos, ese es el oficio
del cineasta. A mí, como a León, no me gusta viajar, adoro estar solo
y sin hacer nada, me gustan las cosas aburridas y disfruto con todo
aquello que la gente tira a la basura", señala Rebollo, quien explica
que algunos espectadores pueden ver en ese personaje a un ser
enfermizo, sin embargo, dice, "es de lo más sano. Disfruta de su
independencia pero lo hace de un modo diferente a los demás".

Rebollo entiende que "Lo que sé de Lola" es una película "rara".
"Tiene pocos diálogos, pero suceden muchas cosas. Aunque se cuentan de
una forma nueva", explica. El cineasta define su película como "una
historia de amor imposible", incluso habla de "un folletín", al que
él, con su manera de rodar, ha "quitado todos los elementos
folletinescos". Lo que niega tajantemente es que se trate de una cinta
"de arte y ensayo".

"La gente confunde ritmo con velocidad", señala Rebollo, quien tiene
una forma de narrar lenta, pausada, hecha de miradas, donde el actor
principal se manifiesta interpretando "con sus silencios, con los
ojos, y hasta con el peso de su espalda". "Yo le dije -añade-, tienes
que ser de madera, y él así lo hizo".

El actor es Michael Abiteboul, y lleva el peso del filme, ya que toda
la historia se ve "a través de sus ojos" y en contraste con la forma
de actuar más vívida de Lola Dueñas: "De ella siempre me ha cautivado
su inocencia que, de pronto, se trunca en violencia. Es un caballo de
carreras, pero yo también lo soy; así que entre los dos nos acotamos".
"Lola tiene una forma de actuar muy zarzuelera, pero yo la marco, la
rebajo, aunque dejo sitio para la improvisación, pues, sino, el
resultado sería muy seco y artificial", apunta Rebollo, quien en "Lo
que sé de Lola" habla de temas universales como la soledad, el amor el
paso del tiempo, la incomunicación... "pero, ¿cómo contarlo sin
ponerse trascendente?. Pues, a través de personajes intrascendentes",
se responde el cineasta, quien así explica su elección de seres
corrientes, de gente de la calle.

"Hay directores que necesitan grandes temas para crear. A mí me basta
con bajar a tomarme un café. En la calle, mirando la gente, encuentro
lo que quiero contar", indica Rebollo, quien si bien ha rodado en
París, no ha querido hace obvias ni la ciudad ni la fecha de la trama:
"Al hacerse inciertos resultan más universales y tocan más al
espectador".

"No existe el cine si no lanza una pregunta al público", afirma
Rebollo, quien siente que debutar en el largo compitiendo en el
festival donostiarra es como "pasar de amateur a profesional, aunque
odio esta palabra porque trae consigo el mercantilismo. Prefiero ser
un amateur", comenta Rebollo, quien es consciente de que la rareza de
su película provocará posturas enfrentadas. Y eso es, precisamente, lo
que busca pues, apunta: "La tibieza es lo peor".

No hay comentarios.:

Publicar un comentario