José Ramón Insa Alba esta en Córdoba para participar al Simposio Internacional de Políticas Culturales Públicas de Iberoamérica que organiza un grupo de entusiastas gestores culturales desde la Facultad de Ciencias Económicas, y aprovechamos la entrevista que Gustavo Pablos publica en La Voz para retomar algunas de sus ideas en relación a proyectos culturales y financiamiento.
Para leer atentamente, fundamentalmente alguno de los gestores que detentan cargos públicos en la municipalidad y la Provincia ya que las dos gestiones actuales dejan mucho pero mucho que desear.
Y no sólo es tema de plata sino de IDEAS. Raro ya que en dichos lugares hay gente que desde sus lugares independientes han hecho mucho por la cultura local y ahora en la función hacen poco y nada.
Para información sobre el Simposio acá dejamos las posibilidades de contacto con los organizadores.
447-3744. Mail: sippci@gmail.com o gestioncultural@eco.unc.edu.ar.
Y si pueden llegarse a escuchar a gente que hace cosas por la cultura y lo hace muy bien.
Buen miércoles y más tarde una recomendación de cine que sé que la están esperando.
¿Cómo deberían financiarse los proyectos culturales?
–Soy de una generación donde el dinero casi era lo de menos. Hoy, si no es con una cantidad desorbitada de presupuesto no se comienza nada. No digo que no sea necesario, digo que lo que falta es ilusión política e ilusión ciudadana. Y creer que la cultura es de verdad un factor de desarrollo social, no sólo un florero decorativo. Desde muchos campos se están lanzando consignas que nos hablan de la cultura como pilar clave de la economía. Pero creo que estamos confundiendo la cultura con las industrias del espectáculo.
¿Cuáles pueden ser los efectos de la crisis global?
–Los presupuestos en cultura se van a recortar hasta lo mínimo para mantener la paz social. En este sentido, más que financiar me atrevería a conformarme con actitudes políticas de facilitación. Comencemos por escuchar a quien ha nacido en este mundo híbrido.
¿Qué orientación deberían tomar las políticas de cooperación, teniendo en cuenta el riesgo de cierta forma de poscolonialismo?
–Estamos asistiendo a una uniformización peligrosa de actitudes, comportamientos y sentimientos. Un neocolonialismo que se apoya en una globalización marcada exclusivamente por la facilidad del capital para moverse. Por eso el auténtico riesgo de las políticas de cooperación es la prepotencia.
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