miércoles, 9 de julio de 2008

Recomendación III: televisión abierta (aunque ud. no locrea)

Aunque ud no lo crea voy a recomendar televisión abierta para esta noche.
Hoy reponen, gracias a los premios recibidos justo hace una semana, un
ciclo que debe enorgullecer a la pantalla nacional.
Un ciclo que apunta a contar la historia reciente y, fundamentalmente,
a recordar como eran los años de plomo, como se vivía hace tres
décadas en este país.
Que sea un 9 de julio en el prime time ( horario central) de la
televisión argentina habla muy bien de los programadores de Telefe.
Por ello hoy a las 23:30 (después de un capítulo de colección de la
notable y vapuleada Vidas robadas donde veremos la caída de un malo de
aquellos) la invitación es ver la historia de Tatiana en Televisión
por la identidad. Una historia que puede ser la de muchas y que tal
vez no la conozcan ni la sepan.
Un capítulo para ver en familia y quedarse a pensar cuales son los
efectos de la violencia, de la sinrazón y de la imposibilidad de
dialogo. Lo qiue sucede cuando prima una sola voz y la violencia se
adueña de todo.
Para ver y pensar que cosas nos dejaron aquellos tiempos y si algo ha cambiado.
Anexo la opinión de un especialista sobre lo que el ciclo significó
para nuestra televisión.

Cuando otra pantalla chica es posible
Por Emanuel Respighi
Luego de ver el primer capítulo de Televisión por la identidad, una
vez superado el estado en el que los sentimientos de dolor, bronca,
tristeza e impotencia se combinan con una fortaleza demoledora, el
espectador puede sentirse reconfortado en varios aspectos. En primer
lugar, debido a que por primera vez la TV echa luz de forma directa
sobre la inmensa tarea de Abuelas de Plaza de Mayo y su lucha en la
recuperación de nietos apropiados en la dictadura militar. En segundo
lugar, la sensación que queda flotando es que efectivamente la
industria local, en este caso a través de Telefé Contenidos, puede
hacer otra televisión que la que este año acostumbró y no naufragar en
el intento. Y la última idea que reconforta el espíritu del
televidente es que el compromiso social e histórico televisivo no
necesariamente excluye la calidad, de la misma manera que la reflexión
sobre la historia reciente tampoco escapa al entretenimiento.

De impecable realización, actuaciones consistentes y una
musicalización que acompañó el cuidadoso relato escrito por Marcelo
Camaño, la historia de Tatiana que abrió el unitario fue uno de esos
momentos que quedarán registrados para siempre en la historia de la TV
argentina. Sin caer en el panfleto, mucho menos en el golpe bajo, la
emisión logró su dual objetivo: difundir la tarea de Abuelas y
movilizar a las nuevas generaciones en el ejercicio de la memoria y el
derecho a la identidad.

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