Hoy es un día histórico para Córdoba y para el país.
Hoy es un día donde las emociones se cruzan, los sentimientos son
encontrados y el recuerdo de nuestros afectos se entremezclan.
Hoy hay lágrimas, pero esas lágrimas no son de dolor y hay una mezcla
rara que nos acompaña.
Hoy después de tres décadas los jerarcas que asolaron de terror, miedo
y muerte a Córdoba escucharán sentencia y se hará justicia.
Justicia como corresponde con un juicio, como corresponde a las
sociedades democráticas y espíritus libertarios.
Hoy más de 30.000 desaparecidos deben ser recordados y lo que hoy se
decida en esta causa sentará precedente.
Hoy todos debemos estar conformes por llegar a esta instancia,
por que esta sentencia pondrá en su lugar a los genocidas que hace 32
años nos mataron las ilusiones, las ganas de probar que un mundo
distinto era posible y los afectos más queridos. Por los que no están
y los que , pese a todo, pudieron sobrevivir a esta tragedia como
pudieron.
Por ello hoy justicia tendremos y será, pese a la emoción y el llanto,
un día de fiesta.
Por la memoria, la justicia y el respeto a la diferencia.
A la memoria de Luis Alberto y de todos aquellos jóvenes cuyas
ilusiones fueron desaparecidas, asesinadas y detenidas.
Hoy esas ilusiones siguen vivas y con ganas de seguir por que aquí
estamos sus hijos para continuar la senda.
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