domingo, 21 de marzo de 2010

NO OLVIDAR: una semana donde debemos activar la MEMORIA.

Esta semana la dedicaremos a reflexionar sobre lo sucedido hace 34 años.
A recordar
a poner en actividad la memoria, los recuerdos y tratar de
NO OLVIDAR
porque creemos que estas cuestiones son centrales para no volver a
recorrer los mismos caminos, los senderos que aùn respiran miedos,
horrores y que exigen justicia paso a paso.
Vamos a comenzar en esta noche de domingo con un texto que Eva GIberti
publicò en Pagina 12 el mièrcoles pasado y servirà para comenzar esta
semana dedicada a recordar, reflexionar y evitar el olvido colectivo.
Por ello ademàs de textos que inviten a reflexionar difundiremos las
actividades que dìa a dìa se realizaràn en la ciudad para que
participemos, nos encontremos y entre todos hagamos posible el sueño
de los que muchos hoy no estàn...


Fotos y recuadros
Por Eva Giberti
Los vemos fotografiados como si fueran personas comunes, como tantos
otros, sentados en fila, a veces con aire solemne, en oportunidades
como borrachos, pero siempre rigurosamente trajeados, como si el traje
y la corbata los condujese a reconocer la seriedad del trámite y la
investidura del tribunal. Menos uno que aparece en pullover,
deportivamente, para poder arremangarse y diferenciarse de los otros
como el que se atreve a más y tiene más poder o más capacidad de
seducción masculina, diferenciación histórica entre las fuerzas
armadas.

Por fin podemos mirarlos, recortarlos, y con sus figuras armar nuevas
escenas, como cuando los chicos diseñan sus collages. Una vez
recortados podemos pegarlos en el borde de la hoja o meterlos en un
estanque, pintado con lápiz celeste, junto con los patos, o como parte
de la granja sentados en tractores, o armar un escenario y sentarlos
como público en una fiesta de fin de año mirando a los niñitos que
cantan el himno. Podemos recortar esas fotografías destrozando la
página del diario y construir miles de imágenes, como si fuéramos los
dueños de esas vidas. Que ahora deben responder ante la Justicia
porque ellos armaron las trágicas escenas que el 24 de marzo
conmemora, cuando algunos de ellos sentados frente a su escritorio
firmaban las órdenes que hoy dicen no haber firmado.

Esas fotos no nos muestran a quienes nos miran de frente, salvo un
primer plano buscado por algún periodista, están de costado o mirando
hacia abajo, escondida la mirada por el azar fotográfico.

Son las caras de quienes torturaron y desaparecieron cuando se
enancaron en un 24 de marzo para perdurar indefinidamente.

Si volteamos las hojas de Página/12, otras son las fotos que nos miran
de frente, desde el vacío de la ausencia, la cara de otro que existía
y que fue expulsado de su vida, que está presente cada día. Pero no es
ésa la cuestión, la del recuerdo interminable. Desde esas caras que
surgen en el diseño de las páginas se reconoce el alerta escondido que
brota desde la ausencia. Pero difícilmente se encuentre el sobresalto
que podría surgir en el Yo de quien las mira como si no importaran,
como un recuadro más del diario. Pero no son un recuadro más, son los
desaparecidos.

Esas caras que parecerían ajenas, vaya a saber quiénes serían aquellas
gentes desaparecidas que, en la letra del periódico, enhebran mensajes
amorosos escritos por amigos y familiares, aparecen y nos alertan, sin
que las escuchemos, diciéndonos que la lucha que les robó la vida no
terminó.

Ese sujeto que desde el recuadro me mira fatalmente me sobresalta,
aunque no quiera atenderlo ni recordarlo. Es un prójimo que apela a mi
indiferencia y a mi descuido, que me descubre desde su mirada, como
diría Sartre: "La mirada que manifiestan los ojos, no importa de qué
naturaleza éstos sean, es puro retorno a mí mismo".

El surgimiento de ese otro que me mira no es solamente una molestia
que se trata de eludir sin mirarlo ni leerlo, ese prójimo que me
despoja de mi libertad, como diría Sartre, para quedarme tranquilo y
pensar que el horror terminó porque Strassera dio la orden "Nunca
Más". Ese prójimo ocupa el lugar de la palabra viva de cada día,
despertándonos.

Ahora podemos entrar en el campo de los asesinos, podemos mirarlos
mientras viven, congelarlos en las fotos y recortarlos, por lúgubre
que parezca la idea, sin embargo, mientras tanto se cocina el engaño y
se perfecciona la trampa: son otros, invisibles, los que están
esperando su turno para volver como sea.

Si éste es el comentario para un 24 de marzo, no parece un homenaje a
la memoria de los ausentes, menos aún un recordatorio triunfal. No lo
es porque la tensión positiva que produce el mirar a los enjuiciados
no aminora los efectos del terrorismo de Estado en las generaciones
sucesivas ni la inspiración que suscitaron en otros que ahora se
enmascaran tras la demanda de mano dura.

Resaltar la singular coyuntura que enlaza a los victimarios siendo
juzgados, con sus fotos publicadas en las mismas páginas que honran
sus víctimas en homenaje permanente, sólo pretende recordar que cada
recuadro es parte de una lucha en la historia del país y como tal
corresponde sea leído y mirado. Los otros trajeados con saco y corbata
se recordarán como los que ensangrentaron y empobrecieron al país. Sus
admiradores activos no están siendo juzgados, todavía.


Y a partir de mañana las actividades dìa por dìa para que nos encontremos allì.
Buena noche.

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