sábado, 6 de septiembre de 2008

Palabras de un maestro en torno al trabajo docente y la cultura actual

Uno de los pensadores más lúcidos que tenemos en este momento accedió a una entrevista para el diario El país que hoy reprodujo el suplemento cultural de La Nación.
Es por ello que quería rescatar algunos pasajes de la entrevista al gran George Steiner, filosófo trascendental de estos tiempos acéfalos que con la excusa de un  libro de ensayos accede a coneversar sin tapujos y como debe hacerlo un intelectual.
Sus libros Presencias reales y Elogio de la transmisión: maestro y alumno son imprescindibles y no deben faltar de cualquier biblioteca al igual que este libro que de ensayos que presenta por estos días Los libros que no he escrito ( a ver si algún buen amigo me lo consigue pronto por favor!!!!!!!)
Atención a estos pasajes y si quieren leer la entrevista completa busquen adn (sea versión papel o  virtual)
Buena notte.
 
 
 
-Al leer este ensayo en particular, "Los lenguajes de Eros", uno podría pensar que usted no tiene ningún pudor, ningún miedo a las posibles consecuencias.

-¡Por eso no escribí el libro, ja, ja! Escribí un ensayo, siete ensayos en lugar de siete libros. Estoy a punto de cumplir los ochenta años, y como no estoy para escribir siete libros, escribí ensayos sobre lo que me hubiera gustado escribir y por qué no lo hice. La mejor definición de la vida la hizo Samuel Beckett: "Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor". Yo quise fracasar mejor, y es lo que intento decir con este libro.

-Esa frase de Beckett la usa usted en un contexto en el que habla sobre la tristeza y el pesimismo.

-La tristeza y el pesimismo , sí. ¿Sabe por qué soy tan poco popular entre mis colegas académicos? Hay una razón muy sencilla. Siendo joven ya dije que había una diferencia abismal entre el creador y el profesor, o editor, o crítico. Y a los colegas no les gusta escucharlo. El capítulo más difícil de escribir en este libro, "Envidia", es precisamente sobre esa relación con los profesores. Fue una pesadilla escribirlo. Sudé en cada frase. ¿Cómo se siente uno al vivir rodeado de los grandes sin serlo? Fui el miembro más joven de la Universidad de Princeton, ahí vivía al lado de Einstein y de Oppenheimer, y ahí supe qué eran los gigantes. Fíjese en ese pequeño retrato que hay ahí [un retrato dibujado de él en su juventud; debajo pone, en italiano, "Il postino", el cartero]. Yo quiero ser el cartero, quiero que me llamen el Cartero, como ese personaje maravilloso en la película sobre Pablo Neruda. Es un trabajo muy hermoso ser profesor, ser el que entrega las cartas, aunque no las escriba. Mis colegas detestan escuchar eso. ¡La vanidad de los académicos es enorme! Derrida dijo que toda la literatura, hasta la más grande, es un mero pretexto. ¡Al infierno con Derrida! Shakespeare no es un pretexto, Beckett no es un pretexto, no lo es Neruda, no lo es Lorca

-Se enfada usted con Derrida.

-Lo del pretexto es un chiste de mal gusto. Somos los carteros y somos importantes. Los escritores nos necesitan para llegar a su público. Es una función muy importante, pero no es lo mismo que crear.
 
-Esa reflexión se parece a algunos aspectos de su libro, donde discute la confrontación cultura/medios y el futuro de la cultura.

-La cultura del futuro no será nuestra cultura. La cultura elitista y humanista que conocemos sólo pertenece a unos cuantos. Recuerde que voy a cumplir ochenta años y empecé antes de cumplir los veinte a publicar artículos sobre por qué la cultura no se enfrentaba al fascismo o a los nazis. ¿Qué ocurrió? Aquí tenemos países con culturas superiores, tenemos las mejores escuelas, el mejor teatro, la mejor música. Y estos países nuestros se han convertido en infiernos. Y no sólo los países, sino que hay artistas grandes que se unen al fascismo. Nunca he dejado de hacerme esta pregunta, y aunque no tenga la respuesta, sí puedo decir que la cultura y el humanismo no son enteramente inocentes ni positivos. Walter Benjamin decía que toda gran obra está colocada encima de una montaña de inhumanidad. Es una verdad incómoda.

-Lo es.

-Pero no seamos enteramente pesimistas. Fíjese en la cantidad de gente que asiste a las exposiciones, los museos están llenos de personas, en los conciertos no se cabe. Son signos muy positivos. Sí, lamento la cantidad de librerías que se están cerrando, y que sean más rentables ahora las industrias de la pornografía y de la droga. Esto es lo que uno debería preguntarse: ¿cómo puede ser que estas industrias sean las más poderosas en el universo del que estamos hablando? Estamos en peligro, sí, pero también es cierto que hay signos positivos. Nunca debemos olvidar que durante el esplendor de Florencia, en los tiempos de Miguel Ángel, Leonardo y los Medici, cada mes morían asesinadas muchas personas bajo el Ponte Vecchio. Nos olvidamos de cuánta salvajada ha existido en las grandes culturas.


 

1 comentario:

  1. Son estos personajes los que aún debemos leer y los que nos hacen reflexionar y pensar sobre nuestro pasado “actual”, si si, en este juego de palabras tenemos un pasado actual.
    Con sólo 79 años de edad, Steiner nos sigue hablando del terror del nazismo, luego de haber huido del mismo junto a su familia, además de haber confesado ser “un superviviente” de la tortura nazi.
    Es uno de los críticos-teóricos de la cultura y literatura más importantes de nuestra contemporaneidad. “No hemos sabido dar a los jóvenes el error de la esperanza” (George Steiner)

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