lunes, 2 de noviembre de 2009

Consejos para poner en pràctica y trabajar duro....

 
Aquì empezamos este mes de noviembre caluroso, ventonsa, parecièndonos màs a arabia saudita que a Còrdoba....pero màs alla de las cuestiones climàticas empezamos trayendo a una de las figuras màs importantes de la crìtica cinematogràfica que por suerte sigue siendo publicada y realizada por buena gente que quiere que el oficio de crìtico tenga envergadura y sea oficiada con responsabilidad y compromiso..
Hacen falta màs crìticos como Homero Alsina Thevenet quien intentaba escribir sobre una pelìcula pero ademàs la contextualizaba y buscaba relaciones con lo social, con lo cultural y demàs cuestiones.
Por eso aprovechando que parte de sus obras se reeditan y en el pròximo Festival de Cine de  Mar del Plata se presentan dejamos algunos consejos del gran maestro.
Para leerlos y seguirlos al pie de la letra y despuès empezar a leer su obra completa ya que es un placer y no debe faltar en la biblioteca de ningùn cinèfilo.
Es una recomendaciòn y obligaciòn para muchos.
Que el viento nos bendiga un poco y la lluvia pronto se haga presente.
Buen comienzo de mes y a celebralo ya que es el penùltimo y como digo siempre el año està perdido...
 
 
Consejos al periodista incipiente
 
Por Homero Alsina Thevenet
 
 
¡Por favor no descubra la América, que ya está descubierta! No
inaugure sus actividades de colega amateur creyendo ingenuamente que
nadie antes de usted había visto los dramas y las comedias de este
mundo. Nosotros le decimos esto, y le incitamos a que se supere a sí
mismo y se menosprecie cuando se ve escribir, por una simple razón: en
nuestros buenos tiempos, cuando éramos jóvenes del todo, también
escribimos sobre la diferencia entre cine y teatro, sobre lo
emocionante que era el cine francés –mucho tiempo ha–, sobre la
tremenda comercialización del cine americano y sobre el signo de
interrogación y de admiración que define "el arte admirable, siempre
nuevo, siempre significativo, que nos llega a nuestras fibras más
íntimas y que pertenece al genio del eterno y querido Charles Chaplin"
(un grave derrame de adjetivos). Es necesario estar siempre "de
vuelta" de todo, incluso de sí mismo, y para eso es necesario mover el
cerebelo, leer, pensar, charlar, pasear por 18 de Julio, tener
impertinencias súbitas y decirle al tipo lo que no se animaba a
decirle. Si usted cree que es quedarse extático y contemplativo, manso
por fuera y por dentro, la mejor forma de adquirir ideas y emociones,
el terrible, traicionero y verdugo Cronos (¡uy, uy, uy!) le va a
convencer de que no es así. Su error –su error de usted– es escribir
diciendo que Fantasía es una maravilla, que El ladrón de Bagdad es la
concreción de nuestros sueños, que El largo viaje de regreso es un
drama hondo, y que la gente vería mejor cine si supiera qué es lo que
tiene que ir a ver. ¡Ah, Colón! (¿Usted por aquí? Y... ¿qué dice?)
Despiértese, hombre. La vida es acción, el arte es acción, y su
derrame de adjetivos dichos desde un solo sitio (¡muévase, hombre!) es
un error de ubicación, sólo perdonable si usted está hablando de una
inmóvil, dura pero elocuente estatua. Si usted cree que le hace, no
una revelación divina, sino simplemente una información interesante al
lector a quien le descubre que Viñas de ira, Y... la cabalgata pasa y
Juárez son voces para el pueblo, usted es un ingenuo. Y ya ve usted
cómo todos los ingenuos se paran siempre a contemplar el drama, y a
decir de él, no explicándolo sino pintándolo en brochazos que usted
cree son definitivos. Se para ante el drama porque ahí se puede estar
quieto, y porque ante la comedia hay que moverse junto con ella y eso
es difícil si usted no tiene una completa Ordenanza del Tránsito en la
cabeza. Para pintar el drama en tres brochazos hay que ser poeta, y
tal selecta minoría comprende apenas un 2 por ciento de la gente que
escribe. Ya lo quiero ver a usted hablando con exactitud y penetración
de las complejísimas ideas que se han entrecruzado produciendo El
ciudadano.
 
P.D.: A propósito: trate de escribir con menos puntos y aparte. Ponga
verbos en todas las frases. Use menos mayúsculas. Conserve la ilación
y el sentido de lo que escribe (no haga como nosotros). Léase La risa
de Bergson. Conmuévase menos ante los dramas hondos. Evite toda
definición que no sea ingeniosa. Lea a Bernard Shaw. No sea tímido.
Lea a Sinclair Lewis. Reconozca que era muy malo lo que usted escribía
hace dos años. Disculpe.
 
 
 
 
 

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