lunes, 28 de abril de 2008

Sera varón o será mujer?

Y se nos va Lalola.

Y todo concluye al fin y los buenos productos de television parecen destinados a durar poco en la pantalla nacional. Esta serie que empezo cuando ya el 2007 empeza a declinar y la temporada televisiva se deslumbraba entre las patinadoras de cabotaje de tinelli y repeticiones de sitcom que ya habian probado suerte en el canal de las pelotas.

Empezo y no descubrió nada es cierto solo que mezcló formulas ya conocidas en el cine y junto a un grupo de actores que provenian de distintas extracciones: teatro under, experimental, el cine y la tele mas comercial.

El resultado sorprendió y nos brindo una serie fresca, divertida e inteligente: algo raro en nuestra television. Llega a su fin y el martes sabremos que sera del final de Lola/ Lola.

Pero desde ya agradecemos a un grupo de actrices y actores que le pusieron cuerpo a personajes queribles y desopilantes que hicieron de las suyas y se divirtieron con el trabajo que les tocó en suerte.

Y eso como espectador se agradece.
Asi que gracias a todos y que sigan este tipo de productos en la pantalla chica!!!!

Felicitaciones totales a Carla Peterson que se cargó al hombro ese/ esa Lalo /Lola y que hizo que muchos descubrieran a una gran actriz y una comediante de aquellas.

Mencion aparte para dos grandes comediantes que con estos trabajos ya entran por la puerta grande de la tv.

A Muriel Santa Ana haciendo de Grace, esa locutora superada yenamorada entrañablamente de Lalo como esa porteña superada y siempre ahi Y a ese Aguirre querible y disparatado actuado por el genial Luis Ziembrowsky.

No dejen de verlo este lunes y este martes despues de RSM en América.

Pd: para que sepan algo mas una nota a los autores del ciclo.

Mientras Lalo –que estuvo ciento cincuenta capítulos tratando de desmantelar el hechizo que lo convirtió en una mujer– decide qué hacer con su futuro (¿querrá seguir siendo mujer o querrá volver a tener cuerpito masculino?), el televidente indie inicia el luto: con Lalola se va la última ficción alternativa de la tele, al menos en lo que ofreció por el momento esta temporada 2008. ¿Y ahora qué nos queda (además de Bailando por un sueño)?

Faltan sólo cinco programas en la novela de América que alcanzó un rating promedio de 8 puntos –y que supo cultivar una tropa de seguidores que ni siquiera se tentaron con los tanques de Telefe y Canal 13– y en Lalola casi todas las situaciones van teniendo sabor a resolución.

De todas, la incógnita más grande es qué decisión tomará el personaje de Carla Peterson ahora que apareció la bruja que tiene los poderes para volver a convertirla en varón. Y, aunque está cerca de lograrlo, no se entiende bien si quiere o no, porque claro, ahora es ella la que está perdidamente enamorada de un hombre.

Pero, ¿qué pasaría si Lola decidiera volver a su cuerpo de varón en estos tiempos de televisión de la diversidad? ¿Perdería, necesariamente, su amor por Facundo? Aparecida la bruja (interpretada por Laura Azcurra en sucesión de Rita Cortese, que se había encargado del primer cambio de sexo, es decir Juan Gil Navarro por Peterson), Lola se halla entonces en una situación opuesta a la de sus principios: ahora puede, pero no sabe bien si quiere, volver a ser un hombre. Y, para sumar más drama su drama, Facundo (Luciano Castro que, claro, es su amor) le propuso casamiento. (Atención lector: si no quiere tomar contacto con algunas pistas acerca del final de Lalola, salte al párrafo siguiente).

"En Underground (la productora de Sebastián Ortega) cambiaron el final que nosotros habíamos escrito, pero los lineamientos básicos se mantuvieron", cuenta Esther Feldman, guionista del ciclo junto a Alejandro Maci. Y confirma algunos rumores que ya empezaron a circular: una internación psiquiátrica y una celebración esperada, con lluvia de confites.

–¿Qué diferenció a Lalola de otras ficciones?

–El humor, la falta de costumbrismo, el riesgo de rozar el absurdo y romper con los códigos televisivos clásicos; además de un muy buen elenco, con una protagonista que logró entender al personaje. Carla consigue que la idea le pase por el cuerpo.

–Otro punto favorable para la narración –dice Maci– fue que no había una superfigura que polarizara el programa, alrededor de la cual girara todo. Entonces, el relato pesó más que el cartel.

Si algo mantuvo presentes durante estos casi ciento cincuenta capítulos a los seguidores de la ficción es que supo conservar el registro de comedia y sostener la coherencia en las historias de los personajes.

"En general, los timonazos no dan resultado y terminan por hundir el barco. Defraudan a los seguidores", explica Feldman. La posibilidad de escribir la historia con anterioridad a la grabación, obviamente jugó a favor de los guionistas, que pudieron trabajar a salvo de los giros
abruptos que se suelen proponer mercadeos de por medio.

"La televisión tiende a ser un continente narrativo irreflexivo, que funciona por impulso, por ese suponer de lo que quiere la gente. Tener 60 o 70 capítulos escritos antes de que se empezara a grabar dio pie a un proceso reflexivo que nos permitió ser fieles a nosotros mismos y actuar por necesidad argumental en lugar de hacerlo por impulso."

Quizá por esa coherencia narrativa (sumada a su originalidad), Lalola trascendió las fronteras argentinas para conquistar el mundo: el formato se vendió a Colombia, México, El Salvador, España, Chile, Uruguay, Francia, Rusia, Venezuela, Brasil y Panamá.

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