domingo, 3 de agosto de 2008

Agosto empieza con todo en la ciudad.

¿ Que tal ese atardecer de domingo??
Esta semana pasarán muchas cosas en esta ciudad, aldea doctoral que
cada tanto tiene algo para demostrarnos que es una ciudad cultural
con todas las letras.
Así habrá recomendaciones para todos los gustos y cosas para hacer que
valen la pena.,
Abrazos afectuosos per tutti.

Me llego esta invitación y la comparto por que es muy interesante
propuesta para los amantes de la fotografía.
Pasen, vean, participen y hagan click.


Taller de Fotografía Estenopeica

Jueves 7 de Agosto :: 15 a 19:30 horas

A cargo de Selva Orfila

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TALLER DE FOTOGRAFÍA ESTENOPEICA

A cargo de

Selva Orfila

Jueves 7 de Agosto de 15 a 19:30 horas

CUPOS LIMITADOS

FotoGalería F.C.E

Secretaría de Extensión :: Subsuelo Facultad de Ciencias Económicas

Av. Valparaíso s/n – Ciudad Universitaria :: Córdoba

La Fotogalería de la Facultad de Ciencias Económicas invita a
participar del Taller de Fotografía Estenopeica a cargo de la
fotógrafa Selva Orfila.

Este taller tiene por objetivo la experimentación y práctica en torno
a esta técnica fotográfica. En el mismo se trabajará a partir del
diseño de una cámara estenopeica, la utilización de la misma en
exteriores y el proceso de revelado de los registros fotográficos
realizados.

El mismo está dirigido a artistas, estudiantes y a toda persona
interesada en experimentar con esta técnica. No son necesarios
conocimientos previos sobre fotografía.Los asistentes al taller
deberán traer un recipiente cerrado pintado de negro (caja, lata,
etc), una aguja de coser y un pedazo de papel de aluminio de tapa de
yogurt.

Inscripciones: $40

Incluye material de revelado.

Inscripciones: Lun a Vie de 14 a 18Hs.

Subsuelo - Facultad de Cs. Economicas. UNC

Area Cultura.

Mas Info:

Contacto: fotogaleriafce@eco.unc.edu.ar

fotogaleriafce@gmail.com

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[Inconciente Óptico]

Selva Orfila /// Federico Andrade

Muestra Fotográfica

Inauguración:

Miércoles 6 de Agosto :: 19 horas

FotoGalería F.C.E

ENTRADA LIBRE Y GRATUITA

Secretaría de Extensión :: subsuelo Facultad de Ciencias Económicas

Av. Valparaíso s/n – Ciudad Universitaria :: Córdoba

Horarios: lunes a viernes de 10:00 a 21:00

Contacto: fotogaleriafce@eco.unc.edu.ar

fotogaleriafce@gmail.com

Tel . 351. 44 373 44

Orfila trabaja con una cámara estenopeica, una cámara sin objetivo
donde la imagen surge cuando la luz que penetra dentro de una cámara
oscura por un pequeño agujero —el estenopo— impacta sobre una película
fotosensible. Esta cámara permite obtener imágenes con una profundidad
de campo infinita.

Andrade, experimentando con técnicas digitales, ya no precisa
modificar la luz o el soporte material de la fotografía sino que
sintetiza una imagen a través de la manipulación de píxeles. Partiendo
de la práctica fotográfica e incorporando influencias de otros
lenguajes como la pintura, el cine y los medios digitales, en sus
imágenes, realidad, simulación y artificio conviven simultáneamente.

Sobre los artistas:

Selva Orfila.

Nace en 1972. Vive y trabaja en Buenos Aires.

Estudio dibujo y pintura en la Escuela de Bellas Artes. Cursó talleres
de fotografía. Se dedica a la docencia, realización escenográfica y
fotografía. Experimentando las posibilidades de las cámaras
estenopeicas, desde una visión plástica.

Federico Andrade.

Nace en Reconquista, Santa Fe en el año 1979. Vive y trabaja en Córdoba.

Reside en Córdoba desde el año 1997. En sus imágenes, realidad,
simulación y artificio conviven simultáneamente. Para ello acude a la
manipulación digital de la imagen, partiendo de la práctica
fotográfica e incorporando influencias de otros lenguajes como la
pintura, el cine y los medios digitales.

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:::::::::::::::más información:::::::::::::::::::
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fotogaleriafce@eco.unc.edu.ar // 351 44 373 44

Equipo de Trabajo de la Fotogalería

Silvina Freiberg :: Susana Pérez :: Juan Rey :: Belkys Scolamieri::
Paloma Braverman :: Gustavo Blázquez :: Mariano García

La FotoGaleria de la Facultad de Ciencias Económicas inaugura el
miércoles 6 de agosto a las 19 horas Inconciente Óptico, una muestra
conjunta realizada por Selva Orfila y Federico Andrade.

En su ensayo sobre la obra de arte en la época de su reproductibilidad
técnica, Walter Benjamín propone el concepto de "inconciente óptico"
para referirse a las dimensiones que pasan desapercibidas al ojo
consciente educado en la civilización de la representación. La
fotografía y toda otra serie de dispositivos tecnológicos hacen
posible la percepción de aquello que no puede ser visualizado de otra
forma. De este modo, gracias a estas mediaciones técnicas se hace
visible lo no visible y lo no visto se integra al imaginario. Las
tecnologías no sólo construyen imágenes sino también a los sujetos que
las hacen propias.

Analógica y digital, la muestra Inconciente Óptico, hace tangible
algunas de las discusiones benjaminianas, al ofrecer unas imágenes
producidas a través de prótesis tecnológicas de complejidad
radicalmente diferente donde el espacio se hace tiempo y el tiempo
espacio.

Pérez Celiz gracias por tu arte!

Se nos fue un grande de nuestras artes plásticas.
Alguien que trabajó mucho y acerco el arte al público masivo con sus
murales, esculturas y cuadros.
Un inquieto que ayer a la tarde se fue de viaje a otros mundos, mucho
de los cuales pintó en su innumerable obra que aqui en pequeña medida
compartimos con uds.
y para aquellos que no saben quien fue aquí una reseña de su vida, de
su arte y su aporte a las artes plásticas.

Pérez Celis, uno de los artistas más populares de la Argentina, aquel
que pintó un mural en la Bombonera, dejó obra en el Museo de Arte
Moderno de Nueva York (MoMA) y expuso hasta en Japón, murió ayer a los
69 años en el sanatorio Otamendi, donde estaba internado a raíz de una
enfermedad en la sangre que llegó a requerir transfusiones diarias.

Pérez Celis nació en Buenos Aires en 1939 y vivió también en Uruguay,
Perú, Venezuela, en París y en Nueva York. Se llamaba en realidad
Celis Pérez. Pero, según contó muchas veces, invirtió los términos
inspirado en cómo se pasaba lista en la escuela "Pérez, Celis".
Dibujaba desde chico, pese a que sabía que en una familia obrera la
pintura no sería considerada con facilidad un trabajo. Y estudió
Bellas Artes.

"La primera exposición –relató una vez– la hice a los 17 años en una
vieja galería que se llamaba La Fantasma, en San Telmo. No sé cómo
llegué con las telas y cartones, pero recuerdo que salió la primera
nota periodística en el diario Democracia. Ese día me trajeron el
desayuno a la cama." Empezó su carrera con pintura figurativa clásica,
académica. Lo influyó después el arte abstracto, que era el paradigma
de la vanguardia en la modernidad. Y él, aunque luego incursionara en
otras corrientes, siempre sería eso: un experimentador, pero con
popularidad y prensa.

El auge del informalismo lo llevó a soltarse y empastar piezas
geométricas. Y, con su indagación constante, obsesiva, se convirtió en
un símbolo de un concepto floreciente: el de "arte latinoamericano".

Rafael Squirru, crítico, fundador del Museo de Arte Moderno de Buenos
Aires, y amigo del artista, señaló: "Lo novedoso es que, además de
haber asimilado la impronta neoyorquina, por primera vez asoma en
alguna de sus telas eso que los caribeños llaman 'negritud' y que está
presente no sólo en plásticos como el cubano Wifredo Lam y la fuerte
escuela de artistas dominicanos y puertorriqueños, sino también en
poetas como Palés Matos o Nicolás Guillén.

Lo que digo puede verificarse de modo especial en aquellas obras en
las que emplea una suerte de punteados que hacen acudir a la memoria
las decoraciones de máscaras y pinturas con las que se tropieza a
menudo en esa área afroamericana y que, en cierto modo, era la única
que aún no había incorporado a su bagaje cultural el voraz apetito de
Pérez Celis".

A principios de los 70, Pérez Celis empezó a buscar la
tridimensionalidad. Y siempre explotó la fuerza de las formas, su
dinamismo, pero también la del color. Declaró alguna vez que una obra
tenía que tener "sangre".

Entre sus fuentes estuvieron la Misa Criolla, los poemas de Walt
Whitman traducidos por Borges, el sol y Gardel, "primer astronauta del
Espíritu, porque llegó al espacio interior, al espacio profundo de
nuestro espíritu", según escribió para un póster que se publicó en la
revista Antena en 1972.

Legó una vasta obra, entre la que se cuenta el primer plano de
Quinquela Martín mirado desde atrás por él mismo, un autorretrato
oscuro, los retratos de las mujeres que amó, Sara, Iris, Tamara. Y
Mitos y destinos, el mural de Boca. "El fútbol –dijo– es una actividad
que considero superior, porque debe ser la única donde el hombre no
usa las manos. Eso le otroga una originalidad increíble."

El artista también dejó su marca en varios espacios públicos, como la
Universidad de Morón, la Universidad de Belgrano o el Patio de Madera,
en Rosario. Su obra se exhibió en muestras individuales y colectivas
en América Latina, Estados Unidos, Canadá, Europa y Japón. Hay
publicaciones sobre su producción en diferentes idiomas y su hija
publicó Pérez Celis, mi padre, una biografía amorosa y crítica.

El reconocimiento de la gente fuera del mundo del arte, los premios a
su obra, el nombramiento de ciudadano ilustre de Buenos Aires y la
presencia de su trabajo en colecciones lo alegraban, pero no
necesariamente lo convencían de la consagración como artista. Pérez
Celis no se animaba a llamarse así. Decía que creaba cuadros y que
sólo el tiempo podía decir si ellos, libres como hijos, merecían esa
calificación. "Fui un inconsciente –comentó alguna vez– que me dejé
llevar."

sábado, 2 de agosto de 2008

Tutto fellini

Un sábado ventoso e invernal parece que será en Córdoba ideal para
escuchar radio, ir al cine o quedarse en casa en la camita viendo
películas entre otras cosas.... pero hoy quería acercarles un regalo y
disfrutar los dibujos de un genio, de un artista completo que se
dedico a tantas cosas y nos dejó películas maravillosas.
Amaba dibujar y una retrospectiva de sus dibujos, algunos inéditos, se
presenta en Milán y mi espíritu inquieto hace que hoy los comparta con
un uds.
Un genio único que marco el arte del siglo XX.
Una recomendación(no puedo con mi genio) si es posible: alquilar sus
películas y disfrutar a pleno de sus creaciones, sino comprar el cd
doble que recopila la música de sus películas
y poner el equipo a todo volumen y gozar.... gozar intensamente como
hacia el gran Federico.
Es su mejor legado.

"Siempre he dibujado sobre cualquier trozo de papel que me encontraba.
Es una especie de reflejo condicionado, un gesto automático, una manía
que llevo conmigo desde siempre". Con estas palabras, el célebre
director italiano Federico Fellini (1920-1993) se refería a su
obsesión por el dibujo. En cada momento de su vida laboral y privada,
Fellini tomaba apuntes del mundo a través de pequeñas imágenes
grotescas, a las que alguna vez añadía un breve comentario.

viernes, 1 de agosto de 2008

¿ La vida es arte?

Para pensar, reflexionar e interrogarse sobre los límites del arte y
su relación con otras disciplinas.
Una nota interesante que publica hoy el mejor diario de este país y
que activa la neurona.
Buen viernes y tambien les dejo un poco de arte.

"El diseño nunca es arte"
Polémico y multifacético, es el profesional más reconocido de
Hispanoamérica en su terreno. La imposibilidad de describir la
belleza. Sueña construir un bar con librería en Buenos Aires.


Javier Mariscal es un diseñador heterodoxo, intuitivo y desenfrenado.
Con una única educación formal como dibujante, se ha convertido en uno
de los diseñadores contemporáneos más reconocidos y originales.
Valenciano de nacimiento y catalán por adopción, sus diseños dejaron
huella en más de un ámbito.

Desde la revolución que significó su afiche Bar Cel Ona en 1979,
Mariscal es el diseñador que define y redefine la identidad visual de
Barcelona. Fóbico a los encorsetamientos, le ha metido diseño a todo:
desde la mascota de las Olimpíadas Barcelona 92 –el simpático Cobi– y
el desarrollo de identidades visuales de empresas y partidos
políticos, hasta sillones, hoteles, bares, bolsos, telas, vajilla,
muñecos, cómics, páginas web y todo aquello que se le ponga por
delante y lo inspire. La curiosidad y un profundo amor por el diseño
identifican a los objetos Mariscal; siempre funcionales y nunca
pretenciosos.

También artista, expuso en las ferias más prestigiosas de Europa y fue
objeto de retrospectivas en la Documenta de Kassel y en el Centro
Pompidou de París.

Devoto creyente en la capacidad transformadora del diseño, Mariscal
armó la muestra Bombay Sapphire Design Exhibition, en la que se
exponen los 50 objetos del siglo XX que a su criterio significaron
pequeñas revoluciones en las vidas cotidianas de las personas. Objetos
de todo tipo arman este recorrido ecléctico en el que hay televisores,
jeans, muebles para la casa (algunos de su autoría), utensilios de
cocina, zapatillas, una guitarra, una computadora y una Vespa; una
selección de lo que para Mariscal es el mejor diseño industrial, de
moda y de entretenimiento.

La muestra fue pensada como un tour de rock: gira por toda España,
convoca a miles de personas y se desarrolla con otras actividades
culturales vinculadas con el diseño en cada ciudad por la que pasa. Ya
lo hizo por Barcelona, la próxima parada será en Madrid, en paralelo a
la próxima Pasarela Cibeles.

A propósito de esta muestra, Mariscal habló con Crítica de la
Argentina de lo que más conoce: el diseño que mejora la calidad de
vida.

–En estos tiempos, parece que la especialización está a la orden del
día en las profesiones tanto en las creativas como en las que no lo
son. Sin embargo, usted puede diseñar un taburete, ambientar un
restaurante, trabajar montando espacios físicos y virtuales o agregar
diseño a lo que sea que le represente un desafío. ¿Cómo se aborda el
diseño desde esta concepción global?

–Me aburre la especialización, me gusta tocar todos los palos, como
decimos aquí, probarlo todo, intentar hacer algo nuevo cada día. Creo
que mi capacidad para dibujar me sirve, no sólo para ser diseñador
gráfico, sino para abordar otras disciplinas del diseño, como puede
ser el diseño industrial o el interiorismo. No me supone ningún
problema trabajar en ello y, si tengo alguna carencia técnica, para
eso tengo un equipo de treinta personas detrás que conocen muy bien su
trabajo. Lo que más me enamora de un proyecto es el desafío de
innovar, de aportar algo nuevo, de trabajar en equipo, de compartir
ideas.

–¿En qué sentido los objetos que seleccionó para la exposición Bombay
Sapphire Design Exhibition le ayudan a comprender mejor a la
humanidad? ¿En qué sentido el diseño mejora la calidad de vida de
todos?

–Creo que esta exposición es un resumen de cómo la vida cotidiana se
ha ido transformando, a lo largo de más de medio siglo, gracias al
diseño y a la industria que cree en el diseño como motor de desarrollo
y de evolución. Estos objetos muestran cómo los diseñadores pueden
utilizar su talento para que la vida cotidiana sea más fácil, más
cómoda o más divertida. El objetivo del diseño es ése: mejorar la
calidad de vida.

–¿Cuáles son los cinco objetos sin los cuales no puede vivir?

–Yo puedo vivir con muy pocas cosas. Creo que podría vivir casi sin
nada, a pesar de que mi oficio tenga como fin producir objetos. No
podría vivir sin mi mujer, mis tres hijos. Claro que ellos no son
objetos, así que voy a ponerme en serio: no podría vivir sin un abrigo
en invierno, una cama para descansar, algo para dibujar, una
superficie para poder hacerlo y una Vespa para trasladarme de un sitio
a otro.

–Desde hace unos años se ha abierto un debate que plantea la condición
de arte de algunas cosas como la cocina, la moda y también el diseño.
¿De qué lado se para en este debate? ¿Cree que el diseño es arte? ¿Y
en todo caso, cómo se nutre el diseño del arte?

–Tengo muy claro que aunque las fronteras entre el diseño y el arte
son difusas, el arte y el diseño son dos actividades muy distintas. El
diseño nunca es arte porque el arte supone la libertad total, no es
nunca un encargo, no soluciona ningún problema concreto, ni se fabrica
en serie. El diseño sí es todo eso: un encargo para solucionar el
problema a un cliente que lo fabricará o lo publicará en serie. No sé
por qué ahora se empeñan en decir que el diseño es arte. Yo creo que
lo hacen para decir que mi arte es diseño... es broma, claro.

–¿Qué es para usted la belleza?

–Una emoción. Imposible de describir.

–En el decálogo de su estudio dice que los carteles, desde su
nacimiento, anunciaron el futuro. ¿Cuáles son las cosas que hoy tienen
esa condición? ¿Qué objetos y señales anuncian hoy el futuro?

–Cuando uno está en el presente es difícil saber qué anuncia el
futuro. Es fácil decirlo de los carteles, que no dejan de ser un
objeto del pasado, pero el futuro se sabrá mañana, no hoy. Internet
fue el futuro, pero ya es el presente. Así que no sé.

–¿Qué proyecto le gustaría desarrollar en una ciudad como Buenos Aires?

–Me encantaría hacer una librería con cafetería, sala de exposiciones
y auditorio. Uno de esos espacios multiculturales que tanto gustan a
los porteños. Sé que lo sabrían apreciar, que lo utilizarían bien, que
lo disfrutarían. Me encantaría, de verdad, pero debe de haber
demasiada gente buena en Buenos Aires que se dedique a lo mío, porque
nunca me llaman para hacer nada. También me conformaría con hacer un
hotel pequeñito.

miércoles, 30 de julio de 2008

Una película imperdible esta noche en televisión.

Una recomendación para esta noche si decide quedarse en casa, ver
televisión y buen cine.
Un director muy personal con una película no estrenada en el país ni
editada en video ni dvd por lo tanto una buena posibilidad para
verla.
una temática muy cercana a nuestros días: la pedofilia y un tratamiento adulto.
Veremos de que se trata, la cita es en el canal de cable Isat a las 23
horas, en su excelente ciclo Primer Plano.
Presenta uno de los mejores críticos de cine de este país el genial Alan Pauls.
Aquí la reseña de alguien que ya vió la película.

Mysterious Skin (Estados Unidos, Holanda/2004)
Dirección: Gregg Araki
Miércoles 30 de Julio de 2008 - 23:00 hs
i-Sat
por Diego Brodersen

Por primera vez en la televisión, la señal I-Sat exhibirá este mes de
julio el penúltimo largometraje del realizador norteamericano Gregg
Araki, una aproximación para nada ortodoxa al tema del abuso de
menores y un sensible retrato de dos adolescentes emocionalmente
dañados por un hecho del pasado.
Con la excepción de alguna proyección en los festivales de cine
locales, el nombre de Gregg Araki resulta por completo desconocido
para el mercado cinematográfico argentino. Una pena, porque sus nueve
largometrajes hasta la fecha son un referente ineludible de eso que
alguna vez fue llamado New Queer Cinema y porque, fundamentalmente, en
sus narraciones marcadas a fuego por personajes frágiles, dañados
emocionalmente (el título de su cuarta película lo deja en claro:
Totally Fucked Up) pero de enorme humanidad es posible encontrar un
feliz reservorio de independencia y talento artístico.

En más de un sentido, Mysterious Skin ("piel misteriosa" sería su
traducción literal) es su película más accesible, y su presentación en
la señal de cable I-Sat resulta todo un acontecimiento. Basada en la
novela homónima de Scott Heim, el film propone una mirada para nada
ortodoxa sobre el tema de la pedofilia y el abuso de menores, de un
tiempo a esta parte todo un lugar común de cierto cine norteamericano
que se hace llamar "independiente". Araki desglosa el relato en dos
líneas paralelas, cada una de ellas protagonizada por dos niños
habitantes de un pequeño pueblo de Kansas.

Uno de ellos, Neil (Joseph Gordon-Levitt), mantiene continuas
relaciones sexuales con el entrenador de su equipo de béisbol, en
tanto Brian (Brady Corbet, a quien podrá verse en breve en la remake
norteamericana de Funny Games) sufre desde su infancia por un hecho
traumático que no puede o no quiere recordar. El film da luego un
salto de unos diez años, encontrando a Neil como un adolescente que se
prostituye en las calles de su pueblo y a Brian como un joven algo
introvertido, dueño de una particular obsesión por el supuesto
secuestro de seres humanos por seres de otras galaxias, de quienes él
cree haber sido víctima durante su infancia.

Con un ritmo que no decae en momento alguno y una singular
sensibilidad para retratar a sus criaturas, el film de Gregg Araki se
revela como una sensible aproximación, no exenta de cierto sentido del
humor, a un tema espinoso e inevitablemente polémico.

Más sobre Kojève....

En la invitación faltaba la dirección de la Casona Municipal que se
encuentra en La Rioja y Gral Paz.

Su blog esta aquí http://lacasona.wordpress.com/

y aca va un adelanto de quien es este Alexandre Kojève


Los filósofos no me interesan, busco a los sabios"

No es muy frecuente que Kojève escriba un libro, pero la aparición de
alguna de sus obras siempre deja huellas perdurables. Una sola,
publicada hace veintidós años, lo consagró como "el lector" de Hegel.
Después de eso, lo ha acompañado una curiosa gloria. Gloria a la vez
universal y rara, lejana y reverencial, inquebrantable. Hoy nadie se
internaría en los caminos de Hegel sin la brújula de Kojève. Kojève
ocupa Hegel como se ocupa un territorio.

Resulta intimidatorio interrogar a Kojève en ocasión a la aparición de
un nuevo texto[1]. su vertiginosa lectura de los presocráticos nos
deja un poco empequeñecidos. ¿Y qué cara podría tener este Señor
Filósofo, a fuerza de codearse con Parménides y Hegel? Me lo imagino
como los sabios pintados por Rembrandt, con larga barba y el rostro
surcado de arrugas, meditando apartado del mundo.

Pero no es así. Sin barba ni arrugas, sabemos que Kojève tiene 66 años
sólo por su biografía. Este filósofo tiene un increíble rostro de
funcionario.

Elegancia en el vestir, lentes que ocultan la malicia de la mirada,
vigor y soltura en el cuerpo, modales refinados. Uno de esos hombres
que surcan el mundo y que habitan los palacios internacionales. No
como en Rembrandt..

Lo romántico está perimido. Kojève es más formal: tiene el rostro que
conviene a su empleo: el más profundo lector de Hegel –el más
legítimo, en suma– un "gran empleado" del estado. Su vida transcurre
entre los sombríos corredores de Branly y las capitales del mundo,
donde se ocupa de quejosos y aburridos asuntos económicos. Lo que lo
enorgullece no poco. Hay en Kojève un extraño desplazamiento de la
vanidad: el mundo lo admira porque lee a Hegel como quien lee Tintin y
él se enorgullece de haber inventado un sistema de preferencias
tarifarias y de haber logrado imponerlo.

Todo esto, desdichadamente, pertenece al pasado. Alexandre Kojève
murió súbitamente algunos días después de esta entrevista. No había
concedido otras. Esta había sido la última.

Kojóve está aquí. Sonríe, bromea, desliza risas sardónicas e
indulgentes. Es provocador, petulante, subversivo, lleno de paradojas,
grave y profundo, sagaz, ingenuo.

Y como sus lentes brillan, creo que está confundiéndome y se esconde.
Y como la verdad no es lo que dice, invento otra: su mayor dicha, como
funcionario, es pertenecer a ese equipo de hombres que se reúnen en
Roma, Nueva Delhi o Ginebra y que poseen el verdadero poder, lejos de
los efectos superficiales de la política. Lo que es seguro es que le
encanta hablar de economía política. De modo que, habiéndome dispuesto
para aprender todo sobre Anaximandro, me veo amenazado a hablar sobre
la tasa al valor agregado.

Debo reaccionar con urgencia. Apelar, por ejemplo, a su memoria. En la
vida de Kojève hay un episodio que siempre me fascinó: los seminarios
sobre Hegel que dictó entre 1933 y 1939 en la Ecole de Hautes Etudes.
Entre los asistentes, no muy numerosos, se encontraban Jacques Lacan,
Maurice Merleau-Ponty, Raymond Queneau, Georges Bataille, Raymond
Aron, el Padre Fessard, Robert Marjolin, a veces André Breton.

A. K.: –¡Ah, sí! Fue muy bueno, lo de la Ecole de Hautes Etudes. Allí
fue donde introduje la costumbre de fumar en clase. Y luego íbamos a
comer con Lacan, Queneau y Bataille a un restorán griego del barrio
que todavía existe, el Athénes. Pero la historia de eso comienza más
atrás.

Hegel vio a Napoleón a caballo

–Más atrás quiere decir hasta el año 1770 que vió nacer en Stuttgart a
Georg Friedrich Wilhelm Hegel. Y si no, hasta el 13 de octubre de
1806, cuando el mismo Hegel vio pasar a Napoleón, a caballo, bajo su
ventana. Y sino, hasta 1902, que Kojève eligió para venir al mundo en
Moscú. Dieciocho años más tarde, en 1920, deja Rusia y desembarca en
Alemania.

–¿Por qué? Yo era comunista. No había razón para huir de Rusia. Pero
sabía que el establecimiento del comunismo significaba 30 años
terribles. A veces pienso esas cosas. Un día dije a mi madre: "Después
de todo… si me hubiera quedado en Rusia…". Y ella respondió: "Te
hubieran fusilado por lo menos dos veces". Puede ser… Mikoyan, sin
embargo…

–En Alemania pasa por Heidelberg y Berlín. En esa época había un
profesor de filosofía, llamado Husserl, que no carecía de cierto
talento.

–No. Evité voluntariamente a Husserl. Cursé con otro profesor, que era
muy estúpido, y luego con Jaspers. Perdí el tiempo aprendiendo
sánscrito, tibetano, chino. El budismo me interesaba por su
radicalismo. Es la única religión atea. Pero profundizando más, me di
cuenta de que iba por el camino equivocado. Comprendí que algo había
pasado en Grecia, hace ya 25 siglos, y que ésa era la fuente y la
llave de todo. Allí fue pronunciado el comienzo de la frase.

Hablar ante Breton, Bataille, Lacan, Queneau

–Traté de leer a Hegel. Leí cuatro veces, íntegra, la Fenomenología
del Espíritu. No entendía una palabra. Años después, en París, un tío
comerciante en quesos murió y quedé en la ruina. Un día, en 1933,
Koyré, que dictaba cursos sobre Hegel, debió interrumpirlos y me
ofrecieron reemplazarlo. Acepté. Releí la Fenomenología y al llegar al
capítulo IV comprendí que la clave era Napoleón. Empecé mis clases. No
las planificaba. Leía y comentaba, pero todo Hegel se había vuelto
luminoso. Experimenté un placer intelectual excepcional.

Es que era excepcional hablar de Hegel ante Breton, Bataille, Lacan,
Queneau… Había un señor a quien nadie conocía, que asistía con su
mujer y ostentaba una condecoración. Vino durante tres años. Un día me
anunció que dejaría París y me dio su tarjeta. Supe, ese día, que
había enseñado Hegel a un Contralmirante de la flota.

Seis años. Hasta que comenzó la guerra. Pura coincidencia. Casualmente
terminé la lectura de la Fenomenología cuando estalló la guerra. Fui
movilizado y recibí mi fascículo azul de soldado de segunda clase.
Durante algunos días me paseé aún por el Quartier Latin y un día en un
café del Boulevard Saint-Michel uno de mis alumnos, indochino, se me
acercó y me dijo afablemente, señalando mi uniforme: "Bien, Sr.
Profesor, veo que ha pasado usted finalmente a la acción".

En momentos así la risa de Kojève se vuelve extraña.

–Luego de la guerra, vinieron los asuntos económico. Ya le dije que
entre mis "hegelianos" estaba Marjolin. Me ofreció trabajar aquí por
un interín de tres meses, y llevo aquí veinticinco años. Adoro este
trabajo. Para el intelectual, el éxito ocupa el lugar del logro. Si se
escribe un libro, se obtiene éxito, es todo. Aquí es diferente, porque
hay logros. Le he dicho el placer que sentí cuando mi sistema aduanero
fue aceptado. Es como una forma superior de juego. Se viaja, se
pertenece a una elite internacional, que ha reemplazado a la
aristocracia, y se conocen personas que no son novatos. Un hombre como
P. Schweitzer, director del F.M.I., o Edgar Faure, entre otros. Le
aseguro que sus cabezas funcionan bien. Y contar con su estima…

No sé si Kojève se burla o está desesperanzado. Sin duda son
sorprendentes las preferencias tarifarias, y también la estima de un
financista, pero ¿y la estima de un filósofo? (gesto)

–¿Los filósofos? ¿Heidegger? Como filósofo, no siempre ha acertado. Y
aparte de Heidegger ¿quién? Por otra parte, los filósofos no me
interesan, busco sabios. Y encuentre usted un sabio. Todo esto tiene
que ver con el fin de la Historia. Resulta divertido. Hegel lo dijo.
He explicado que Hegel lo dijo, y nadie quiere admitirlo. Nadie
soporta que la Historia está cerrada. A decir verdad, yo mismo pensé
al principio que se trataba de una tontería, pero reflexioné y vi que
era una idea genial. Consideré, que simplemente, Hegel se había
equivocado por 150 años. El fin de la Historia no era Napoleón, sino
Stalin, y yo era el encargado de difundirlo. La única diferencia era
que yo no había visto pasar a Stalin a caballo bajo mi ventana, pero…
Luego vino la guerra y comprendí. No, Hegel no se había equivocado.
Había fechado correctamente el fin de la Historia en 1806. Después de
esa fecha ¿qué pasó? Nada. El alineamiento de las provincias. La
revolución china no es más que la introducción del código de Napoleón
en China. La famosa aceleración de la Historia de la que tanto se
habla, ¿no ha notado usted que al acelerarse cada vez más el
movimiento histórico avanza cada vez menos?

Hay que precisar bien el sentido de las cosas. ¿Qué es la historia?
Una frase que refleja la realidad pero que nadie había dicho antes. En
este sentido se habla de fin de la Historia. Siempre se producen
acontecimientos, pero desde Hegel y Napoleón no se ha dicho nada más,
no se puede decir nada nuevo. Algo nació en Grecia y la última palabra
ya se dijo. Tres hombres lo comprendieron a la vez: Hegel, Sade y
Brummel. Sí, Brummel, que supo que después de Napoleón no se podía más
ser soldado.

El fin de la Historia

–Mire a su alrededor. Todo, incluyendo las convulsiones del mundo,
muestra que la historia está cerrada. Berlín es hoy el Quartier Latin
de mi juventud. Desde el punto de vista político, vamos hacia el
estado universal que Marx predijo (aunque él situó esta idea en la
época de Napoleón). Una vez instalado este estado universal y
homogéneo –y claramente allí nos dirigimos– podremos ir más lejos. Y
si usted dice que el hombre es dios, ¿puede ir más allá? Queda el
arte, pero después de la música concreta y la pintura abstracta ¿cómo
decir una frase nueva? Nos dirigimos hacia un modo de vida
ruso-americano, antropomórfico pero animal, quiero decir sin
negatividad.

Kojève pronuncia este discurso fríamente. Constata hechos, no abre
juicios. Al escucharlo, diríase que entramos en el mañana de la
historia y sus frases son tan tristes como la de Hegel. "Cuando la
filosofía pinta gris sobre gris, una forma de la vida ha envejecido, y
no se deja rejuvenecer con gris sobre gris: deja sólo ser conocida: el
ave de Minerva abre las alas al anochecer".

–¿Y cómo será? No podemos imaginarlo, pero considere usted el Japón:
un país que se protegió deliberadamente de la historia durante tres
siglos, que puso una barrera entre la historia y él. Deja entrever
nuestro propio porvenir. Es un país verdaderamente sorprendente. Por
ejemplo, el snobismo, por naturaleza, es patrimonio de una minoría.
Pero Japón nos enseña que se puede democratizar el snobismo. En Japón
hay ochenta millones de snobs. Al lado del pueblo japonés, la alta
sociedad inglesa parece una banda de marineros borrachos.

Japonizar Occidente

–¿Qué tiene que ver esto con el fin de la Historia? Es que el snobismo
es la negatividad gratuita. En el mundo de la Historia, la Historia
misma se ocupa de engendrar el modo de la negatividad que es esencial
a lo humano. Si la Historia ya no habla, se fabrica ella misma la
negatividad. El snobismo puede llegar muy lejos. Se puede morir por
snobismo, como los kamikazes. Conoce sin duda la historia de Federico
II, en el campo de batalla, cuando escucha los gritos de un joven
herido mortalmente en el vientre: "Hay que morir como es debido", y
pasa. O César, atravesado de puñales y que cubre con los pliegues de
su toga las heridas de sus piernas. Quiero decir que si lo humano se
funda en la negatividad, el fin del curso de la Historia abre dos
vías: japonizar occidente o americanizar Japón, es decir, hacer el
amor de modo natural o como monos sabios.

–Basta de Japón. Hay gran curiosidad de parte de las ciencias humanas,
que usted opone apasionadamente a la filosofía.

–A grosso modo, se podría decir que empiezo por definir la filosofía.
Esta no posee un dominio reservado. Es un discurso, no importa cual,
pero que se distingue de los otros no sólo en el sentido de lo que
habla, sino por el hecho de que habla de y es aquello de lo que habla.
Todo discurso que no habla de sí mismo se sitúa fuera de la filosofía.
Este discurso filosófico, que nació en Grecia, junto a un hombre
llamado Thales, conoció enseguida dos vertientes extremas: Parménides,
cuyo discurso conduce al silencio, y Heráclito, que prefiere un
discurso ininterrumpido, un discurso infinito en el que cada frase
puede seguirse de otra. De ese discurso provienen los retóricos y los
sofistas. Y bien, los sofistas modernos, hijos de Heráclito, son los
sociólogos e historiadores cuyo discurso se caracteriza principalmente
por ser infinito. Es el río de Herádito.

El fin del discurso filosófico

–Son comprensibles, entonces, las pretensiones de las ciencias
humanas. Si es verdad que el discurso filosófico fue clausurado por
Hegel, no debemos sorprendernos de que proliferen las ciencias
humanas. Se hace mucho ruido en torno al debate que opondría Historia
y estructura. Qué divertido. Si la Historia terminó, si su discurso es
silencioso, convengamos en que tal debate sería un poco académico. Por
otra parte, es normal que las ciencias humanas tengan algo para
explorar, es decir, que reconozcan en el hombre algo más que lo
humano. En el hombre hay un 1% de humano y el resto es, digamos,
animal; esto da un alto margen de territorio impenetrable. En lo
sexual, lo humano es la prohibición del incesto, esto ha sido dicho y
es verdad ¿pero el resto?

Sabemos que se puede, gracias a la ciencia, crear artificialmente el
instinto maternal. Pero si un antropólogo nos explica que todo
proviene del neolítico y que todo estaba ya en el neolítico, olvida
que algo faltaba en el neolítico y que es el antropólogo mismo. Pero
este olvido es coherente porque el antropólogo no es filósofo. Es un
hombre de ciencia, y su discurso versa sobre un objeto o
acontecimiento, no sobre el discurso.

El discurso filosófico, como la Historia, está cerrado. Sorprendente
idea. Es por eso que los sabios, que suceden a los filósofos y de los
que el primero es Hegel, son tan raros, por no decir inexistentes. Es
verdad que no se puede adherir a la sabiduría más que si se cree en la
propia divinidad. Pero la gente sana de espíritu es rara. ¿Qué quiere
decir ser divino? Podría tratarse de la sabiduría estoica o el juego.
¿Quién juega? Los dioses. Como no tienen obligaciones, juegan. ¡Son
dioses holgazanes!

Soy holgazán

Después de tanta seriedad, curioso modo de anunciar la ironía por un
movimiento de rostro, y la luz juega de modo diferente entre los
lentes y los ojos.

–Soy holgazán. Escribí este libro hace ya 18 años, porque estuve
enfermo un año entero, me aburría y lo dicté. Lo consideraba parte de
mis obras póstumas, pero Queneau y Gallimard insistieron. Hace 4 años
escribí otro volumen pero dudo en publicarlo ¿para qué? Soy holgazán y
me gusta jugar… como ahora, por ejemplo.

–Le recuerdo que estas reflexiones no concuerdan con la acción tan
predicada antes de 1939, antes de recibir el fascículo azul…

–Es que en esa época había leído a Hegel, pero no había comprendido,
como hoy, que la Historia había terminado.

¿Es preciso agregar que estas líneas no alcanzan para testimoniar el
brío que anima el discurso de Kojève? Bajo el aparente desorden y
mezcolanza de temas, reposa un orden secreto que lo gobierna y que no
he sabido transcribir. Me he propuesto sólo ser lo más fiel posible y
decir a la vez lo que fascina y lo que irrita, por un lado el saber y
la inteligencia extremos, por otro la manía de las paradojas, o bien
esa extraña vanidad, demasiado evidente para no funcionar como
máscara. Me pregunto cuál es el peso de esa vanidad, si este filósofo
deja pasar 20 años antes de dar a conocer las pesadas construcciones
que forman sus obras. De todos modos, es imposible dibujar más de una
de las figuras de Kojève. El es, ante todo, la extensa y deslumbrante
lección de dialéctica que su libro despliega. Nada anticiparé de este
libro, más que el alentador subtítulo: "Introducción histórica del
concepto en el tiempo en tanto que introducción filosófica del tiempo
en el concepto". Siguen 360 páginas.

[1] Alexandre Kojève, Essai d'une histoire raisonnée de la
philoso-phie païnne T. 1. Les Presocratíques Gallimard éd. 260 p.

[*] Fuente: Virtualia

Invitación para este miércoles:Kojève visita la Casona Municipal

Una invitación interesante en este miércoles violento en la ciudad
de Córdoba.
Un día justo para pensar sobre estas cosas que plantea este filósofo
en la voz de Ignacio Barbeito.
Para seguir pensando (nos). Pese a todo vayan por hace bien estar
juntos, pensar y reflexionar sobre lo que nos acontece.


Miércoles 30 de Julio – 19hs
"La Concepción Terrorista de la Historia"
Por Ignacio Barbeito
En este tercer encuentro de este ciclo de lecturas en filosofía
francesa contemporánea, Ignacio Barbeito nos presentará un recorrido
introductorio a la filosofía de Alexandre Kojève mediante el tópico
que él ha denominado como eje de su recorrido intelectual: "La
concepción terrorista de la historia".
Como ya son bien conocidos los encuentros de Doble Juego, estos no
necesitan conocimientos profundos en filosofía, ni formación
específica, sino tan solo un interés espontáneo hacia las temáticas a
tocar.
La idea principal del ciclo, es justamente, promover la filosofía en
la mayor cantidad de ámbitos posibles, a través de encuentros dignos
de convertirse en la plataforma de despegue de nuevas conversaciones,
todo a través de un encuentro sin jerarquías.
Habrá, como debe ser y como siempre, vino y música.

martes, 29 de julio de 2008

Jamming nuevo número ya esta on line.

Gente querida

Una revista para leer todas las semanas y que es única en su género
aquí en Córdoba.
Unas plumas exquisitas abordando la realidad social, política y
cultural de esta ciudad y alrededores.
Un grupo de entusiastas del que muchos periodistas renombrados de la
gráfica deberían aprender, pero esos deberían aprender tantas cosas
que mejor no decirles nada, intentan llevar adelante este proyecto que
se disfruta leyendo.
Una revista que se actualiza todos los martes y que vale la pena leer.
He dicho y vayan a ver que trae esta semana.
Les dejo la dirección y a bucear por sus páginas.

www.revistajamming.com.ar

lunes, 28 de julio de 2008

Recomendación para aprender más del arte.

Me llego esta invitación para este curso que por lo que propone esta
más que interesante.
Además quien lo dicta es una persona que sabe mucho pero además es
artista y conoce de lo que habla.
8 clases para descubrir la historia del arte y como llegamos a este
presente tan posmoderno y apocalíptico.
Altamente recomendable.
Asi vayan, anotense, aprendan y sean mejores personas ya que el arte
sana y salva.


Un panorama de los principales estilos y movimientos visuales en la
cultura euroamericana desde los griegos hasta nuestros días,
atendiendo tanto a características formales como a significaciones
culturales. Para ello se ubicarán las prácticas artísticas en sus
contextos de producción y recepción específicos, relacionándolas con
otros aspectos de la vida social, en particular otras prácticas
estéticas, la producción científica e intelectual y la vida cotidiana.
Los 8 encuentros de 3 horas de duración estarán ilustrados con
diapositivas.
Prof Magter: MARCELO NUSENOVICH
Días: Martes de 19:30 a 22:30hs
Lugar: ACIC / Maipú 350
Duración: 2 meses / Inicia martes 5 de agosto
Costo: $50 por mes / Inscripción: $10.-
Se otorgan certificados
Cupos limitados
INSCRIPCIONES ABIERTAS de lunes a viernes de 15 a 20hs en ACIC. Maipú
350. Tel. 4284765. e-mail: cultura@acic.org.ar

monicelli

Un grande del cine italiano en una entrevista para leer y evaluar una
época que dió grandes películas.
Para leerla y pensar un poco en lo que dice ya que es bastante
interesante. Además es una parte de la historia del cine que merece
ser escuchado y leído.
Buen comienzo de semana y a disfrutar el comienzo del mes.


"La del 68 fue una generación de jóvenes violentos y corruptos"

Mario Monicelli (Viareggio, Toscana, 1915) tiene 93 años, pero sus
ojos y su vivacidad siguen siendo los de un adolescente. El inventor
de la comedia a la italiana (con su amigo, recientemente fallecido,
Dino Risi: "Nuestra broma siempre era quién palmaría antes") es un
mito del cine, pero no aguanta ser considerado un genio. "Simplemente
trabajábamos mucho y seguíamos la vieja estela de la Comedia del
Arte", explica.

Autor y guionista de 65 películas, entre ellas muchas obras maestras
que en los años cincuenta, sesenta y setenta contribuyeron a hacer
célebre, y mucho más divertido, el neorrealismo italiano, Monicelli
utilizó una inteligencia muy aguda para convertir la cotidianidad, la
desesperación, el fracaso y la miseria en humor y farsa. Su finura
para utilizar la ironía como bisturí social; su compromiso siempre
generoso con los perdedores; su espíritu de artesano clásico y
disciplinado y su mirada siempre atenta al gesto y el detalle
hilarante, le convirtió en favorito de todas las estrellas italianas:
de Totó y Aldo Fabrizi, a Vittorio Gassman y Marcello Mastroianni,
Sophia Loren y Gina Lollobrigida, Alberto Sordi, Monica Vitti o Ugo
Tognazzi.

Tras comenzar dirigiendo media docena de filmes de Totó, Monicelli
dejó una lista de títulos inolvidables: Guardias y ladrones (1951),
Rufufú (I soliti ignoti, 1958), La gran guerra (1959), I Compagni
(1963), La Armada Brancaleone (1966), La chica con la pistola (1968),
Amici miei (1970) o Un burgués pequeño pequeño (1978). Todas ellas, y
muchas más, podrán verse en el próximo Festival de San Sebastián, que
este año le dedica un homenaje y una retrospectiva de 41 filmes.
"Estuve allí hace 50 años y gané un premio, ya no sé si con I soliti
ignoti o con Il médico e lo stregone (fue la primera, obtuvo la Concha
de Plata). Se estaba bien allí, era una ciudad bella y pequeña".

Casi ciego, pero aún ferozmente lúcido, Monicelli vive en un modesto
primer piso del barrio más viejo de Roma, Monti. Es su casa de
siempre, llena de personalidad y gracia, atributos que siguen
caracterizándole.

Tras dirigir Las rosas del desierto en 2006, declara cerrado el grifo
de su talento ("me parece que ha sido suficiente"). Y sigue
definiéndose tan comunista como siempre: "El Gobierno Berlusconi dice
que la lucha de clases no existe, pero sólo hace falta ver cómo hemos
convertido a los gitanos en el chivo expiatorio para saber que es
mentira".

Pregunta. ¿Cómo anda de amigos?

Respuesta. Hay ya pocos vivos. Dos guionistas, Scarpelli y Cechi
D'Amico, dos directores, Risi [la entrevista se hizo antes de la
muerte de Risi] y Mortaldo. Nos vemos alguna vez. Antes siempre
estábamos juntos. Ahora menos.

P. ¿Tiene familia?

R. Tengo dos hijas casadas, y otra que tiene 20 años y estudia en Bolonia...

P. Veinte años. Vaya. ¿Y todavía le siguen atrayendo las mujeres?

R. Continúan interesándome, pero no sexualmente, no soy un viejo
verde. Me han gustado mucho las mujeres, pero no tenía líos con
estrellas. Siempre eran de fuera del cine. Trabajar y relacionarte con
la misma gente es muy aburrido.

P. Pero en el cine había mujeres impresionantes...

R. ¡Y también fuera! Las tres o cuatro que tuve eran muy guapas y con
una ventaja: no tocaban tanto los cojones como las actrices.

P. ¿Le daban la lata?

R. A mí me molestaban poco. Era muy autoritario, no les daba ocasión
de hablar. Leían el guión, y si aceptaban, sabían que no se hacían
cambios.

P. Pero amigos sí tuvo muchos en el cine.

R. Sordi, Gassman, la Vitti, Giuliana de Sio, Tognazzi, la Mangano,
Mastroianni... Gente muy simpática, ingeniosa e inteligente. Se pasaba
bien con ellos fuera del plató, eran muy agradables.

P. ¿Y eran conscientes de la importancia del cine que estaban haciendo?

R. Ahora sabemos que era importante, entonces no. Era cine para
italianos. Sólo después, con los festivales y los premios, se
convirtió en importante.

P. ¿Ahora le parece que era cine bueno?

R. Todavía no se puede saber. Hace falta esperar 300 años para saber
si era bueno de verdad. Entonces era un trabajo. Como teníamos éxito,
había mucho trabajo. Pero lo hacíamos a gusto porque el público
respondía. Entonces la cuota de pantalla nacional era del 75%, ahora
es del 30% como mucho. A los italianos les gustaba más entonces su
cine, y había un ejército de directores, guionistas, actores... Luego
se empezó a conocer fuera. Los premios a Fellini, a Tornatore, a De
Sicca, Cannes...

P. ¿Se ganaban bien la vida?

R. Se ganaba bien y era más barata.

P. ¿Pero era la dolce vita?

R. Era una vida de trabajo duro. Los horarios no eran como ahora. No
había sindicatos, siempre te levantabas al alba, te ibas fuera a rodar
y volvías tarde. Poco a poco cambió. En los años cincuenta y sesenta
trabajabas de siete a siete, y no había cestino (catering). Llevábamos
pan con salami y eso comíamos. Después empezaron a darnos dinero para
la comida y tenías que ir a comprártela.

P. ¿De dónde salían las historias?

R. Muchas eran reales, otras salían de libros, de cuentos que se oían,
de historias antiguas. Pescabas de todas partes: sucesos, tertulias...
Se inventó todo: el cine negro, el spaguetti-western, las series
mitológicas... Éramos mil personas en total, siempre estábamos juntos,
íbamos a los mismos cafés y restaurantes, y allí cambiábamos ideas y
pareceres. Había fantasía y ganas de hacer cosas. El país era pequeño
y había que inventar mucho.

P. Italia era entonces la vanguardia cultural de Occidente.

R. Durante 15 años fuimos el centro de la creatividad, duró un par de
generaciones. De los cincuenta o sesenta a los setenta. Luego la
creatividad pasó a otros. América, la nouvelle vague, el cine iraní...
Estados Unidos renovó el star system, y como potencia industrial fue
el primero siempre.

P. ¿Siempre le gustaban sus películas?

R. Entre 65 no todas me gustan. Pero algunas que fracasaron me gustaban.

P. Empezó dirigiendo a Totó. Supongo que sería una gran escuela.

R. Era muy particular. Un gran mimo, movía todo el cuerpo además de la
cara. Los grandes actores recitan con el cuerpo, trabajan la
entonación y el cuerpo. Keaton, Chaplin, Lewis...

P. Antes de dedicarse al cine, ¿qué hizo?

R. Viví mi periodo político. El fascismo y la guerra. Fui movilizado a
Yugoslavia... En caballería, aunque nunca luché. Milité en el Partido
Socialista, después en el Comunista. Lo metí en una película, I
compagni. Era un filme marxista, pero con ironía.

P. ¿Y cómo le dio por la comedia? ¿Siendo comunista no era una herejía?

R. Era un humor natural. Nuestra mirada era ésa. Sarcasmo, ironía. El
humor es la forma más penetrante de mirar. Un bisturí que va al fondo
de las cosas. Pero para bromear sobre algo hay que conocerlo muy bien.
Y meditar mucho para llegar al humor.

P. ¿Así que el neorrealismo nació de la reflexión?

R. No nació por azar. Fue la maduración de la historia del país y de
sus individuos. Nació con una dictadura en la que muchos no se
reconocían. Antisocial, racista, inhumana. Éramos socios de los nazis.
La gente de la cultura tenía otra mirada. Zavatini, Rossellini, De
Sicca, Calvino, Parise crearon una nueva forma de mirar. Italia estaba
sometida al nazismo, teníamos razones para querer cambiar nuestra
relación con la realidad. Por eso se fundó esa nueva forma de ver la
realidad, el neorrealismo.

P. Y enseguida llegó la comedia. A la italiana.

R. Se llamaba así porque nació aquí, también venía de esa historia
terrible, singular y dramática. Surgió al contar argumentos muy
dramáticos con humor. Esa mezcla era insólita. Habíamos vivido una
historia horrible, también insólita, y por razones que también eran
históricas, desde la Comedia del Arte y el Renacimiento teníamos una
vena cómica. Eso fue lo que hizo nacer esa forma de mirar con humor.

P. La gran guerra es el mejor ejemplo.

R. El argumento era muy dramático, sí. Fusilamientos, muertos... Había
tonos trágicos donde hacían falta, y cómicos también. La vida de la
gente es así, no es siempre divertida o siempre dramática. Rufufú
ensayó otra vía: intentan cambiar su condición con un golpe, les va
todo mal, fracasan. Ésa no es la regla de la comedia. Y así había
muchos haciendo lo mismo: Germi, Risi, Comencini, Steno...

P. ¿Era una forma de hacer política?

R. Sin que naciera de ahí, lo era. Se contaba una historia y como la
gente era inteligente, se daba cuenta de que había detrás una idea
política.

P. ¿El neorrealismo ayudó a cambiar el país?

R. Parece, dicen que sí. Contábamos sin fingimientos, un poco
brutalmente, la historia del país. Cómo se vivía, cuál era la
humanidad, cómo se relacionaba la gente con la realidad, quién de
manera solidaria, quién de forma egoísta. Intentábamos sacar fuera las
contradicciones de nuestra historia, las supersticiones y las
costumbres anticuadas, ridiculizándolas. No sé si cambió a la gente.
Creo que no hemos cambiado mucho.

P. La ternura de entonces, la inocencia, ¿siguen existiendo?

R. Respecto a la generación de la posguerra, todo cambió mucho.
Aquella era gente muy solidaria y comprometida. Había un sentimiento
colectivo de país, queríamos sacar a Italia de una guerra estúpida y
hacerla entrar en Europa, modernizarla, industrializarla. Después
entregamos el país a la generación siguiente, que se corrompió
rápidamente. Empezó a mandar el mercado, que es la ley menos piadosa
que existe, que no perdona ni tiene caridad, y las cosas fueron
empeorando.

P. ¿Cómo vivió el 68?

R. Fue el primer movimiento que tomó ese testigo. Esa generación de
veinteañeros tomó Italia y pensaron poder revolucionarla entera
cambiando lo que hacían sus padres, ridiculizándonos, tratándonos como
a viejos que había que dejar de lado. Creían que lo podían hacer todo
de nuevo, sin piedad, eligiendo su nueva vida. Fue una generación de
violentos y corruptos. Ese tanto de corresponsabilidad colectiva se
perdió. La gente se volvió individualista y empezó a pensar en
imponerse al vecino.

P. ¿El cine cambió también?

R. Era demasiado burgués para ellos, pura decadencia. Querían un nivel
de vida más alto, sin solidaridad. No era macho ni moderno participar,
cada uno afrontaba la vida solo y sin titubeos, era un corte con la
cultura de los padres, que en Italia era muy rural, muy campesina.
Éramos un país de analfabetos que se alfabetizó en los años treinta y
cuarenta, pero teníamos una cultura cívica de participación y
tolerancia. Eso se dejó de lado.

P. ¿Lo rural fue un elemento más del neorrealismo urbano?

R. La cultura rural fue básica en el neorrealismo. Veníamos de ahí,
teníamos la humanidad del campesino. Los personajes de Sordi eran
terribles, prepotentes, listos para cometer cualquier bajeza con tal
de medrar, oscuros. Nosotros contábamos eso, y los italianos se reían
pensando que no eran ellos. Esa cultura se perdió, la visión del otro
como un compañero y no como un adversario se perdió. Pero eso es la
cultura. Lo otro es incultura.

P. ¿Eso explica también las tres victorias de Berlusconi?

R. Cuando finge ser un tolerante, Berlusconi está haciendo comedia a
la italiana para llegar a presidente de la República.

P. Italia parece hoy atenazada por el miedo, sobre todo del extranjero.

R. Eso pasa siempre en los tiempos de crisis, se busca fuera un chivo
expiatorio. Entonces éramos una fraternidad, hacía falta reconstruir
el país, teníamos todo por hacer y todos nos ayudábamos. El nivel de
vida era bastante pobre, con muy pocas diferencias. Había un 10% de
aristócratas y el otro 90% éramos todos igual de pobres. Pero
queríamos poner de pie a Italia. La cultura servía para divertir y
hacer pensar. Se trataba de entretener a la gente haciéndola pensar.
Éramos vivaces, íbamos en Lambretta, teníamos autopistas, y la
aspiración de ganar más que el otro no era la cultura dominante. Era
el tiempo de la furbizia (picaresca) ingenua.

P. ¿Cuándo acabó la inocencia?

R. Quizá con el asesinato de Aldo Moro. Había una esperanza cierta y
cercana de que el comunismo podía llegar al poder por la vía
democrática, pero para evitar esa cosa que todos temían tanto mataron
a Moro. ¿Quién? La derecha, los americanos.

P. Su padre se suicidó en pleno fascismo...

R. Tenía yo 23 años. Mi padre había dirigido un periódico en los años
veinte. Era antifascista, se puso contra Mussolini y lo echaron, no le
dejaron escribir más. Estuvo muchos años sin poder hablar, viendo a
sus amigos adaptados al fascismo. Pensó que cuando acabara Mussolini
podría volver, pero se habían olvidado de él. Esa amargura pudo con
él. Yo era un soldado, estaba recién regresado de la guerra, y entendí
perfectamente que se suicidara.