Andamos cercanos a cumplir los 40 y pensando en el camino recorrido,
la vida transitada, los años vividos me dí cuenta de algunas cosas
que tengo , que aún me acompañan en la mochila y que son las cosas con
las convivimos cotidianamente estén cerca o no...
tengo mis dos padres fallecidos ( el biológico y el que me acompaño
tanto tiempo siendo los dos del corazón) y que cada tanto entablo
alguna conversación con ellos para saber como son algunas cuestiones
de la vida;
una madre por la cual doy la vida y que las causalidades de la misma
me permiten disfrutarla en estos momentos de la existencia donde puedo
devolver en tiempo y espacio todo lo que ella hizo por mi en algún
momento.;
un hermano al que admiro, me encanta ver como se transforma en un
artista y padre mientras añoro que algún día vuelva a pintar;
una mujer con la que hace 20 temporadas escribimos a dos manos una
historia de amor que tiene los condimentos posibles ( vamos desde Anna
Karenina hasta un culebrón colombiano sin escalas y en eso, creo yo,
radica el secreto de nuestro éxito);
una sobrinita bella que como su nombre lo indica me enseña a ver cosas
intensas, bellas y únicas;
una profesión que me apasiona, me divierte y que cada día me enseña
cosas nuevas;
unos pocos geniales amigos a los que no veo tan seguido pero con
quienes compartimos bellos e inolvidables momentos....
No es mucho, no es poco pero hace feliz saber que esas cosas existen,
tienen un presente vital y me permiten desear que aún me quedan cosas
por hacer, conocer y descubrir.
Por ello estos intensos ojos verdes siguen mirando hacia allá con la
curiosidad constante, una mirada inocente que algo bueno está por
venir...
Brindo por arribar a esta 4ta década con esas ganas de mirar....
Gracias a los que están allí siempre..



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