Minino Garay estuvo en el Libertador el viernes pasado y demostrò porque es figura en Parìs, dictò càtedra de musicalidad e interculturalidad y dejo en claro la buena mùsica que se puede hacer cuando a eso lo guìa un espiritu creador y libertario. Cuàn importantes son los cruces, las mixturas y la experimentaciòn.
Presentò su ùltimo cd Que lo Pariò! con banda integranda por excelentes mùsicos cordobeses y tambièn demostrò lo buenos que son nuestros jòvenes mùsicos y cuantos buenos maestros hay en la ciudad.
Un show que deslumbrò a todos los que nos congregamos en el auditorio mayor de la ciudad y que nos hizo poner orgullosos que un hijo dilecto de esta ciudad este arriba del escenario agradecido y emocionado tocando para nosotros.
Un show increìble que quedarà en el recuerdo por mucho tiempo y nos demuestra la importancia de la mùsica popular hecha en Còrdoba porque si algo dejo claro Minino el viernes es la esencia del ser cordobès y lo que ello implica.
Por eso uno cuando terminò el show siente esa extraña y secreta alegrìa que alguien desde mùsicas y culturas disftintas ha captado la esencia de lo que significa ser cordobès.
Gracias Minino por tu mùsica, tu energìa y fundamentalmente por tu humilde grandeza.
Por ello para ilustrar este comentario y rescatar a este gran artista compartimos la nota que la ediciòn de hoy publica el diario Crìtica.
"En París puedo hacer sin que me critiquen"
Como todo buen percusionista talentoso, acompaña a artistas de infinidad los estilos. Y su música propia, donde también canta, es tan fascinante como inclasificable.
Desde Córdoba, rodeado de risas familiares, Minino Garay dispara "¡Yo no me confundo, a lo sumo se confundirán los demás!". El corcoveo –estrellado en el clásico acento que por estos días el percusionista radicado en Francia estuvo afilando en su tierra–, de todos modos, es amable. La cuestión picante es el eclecticismo en el que enfunda su música este argentino que vive hace 20 años en París: un entramado múltiple de ritmos y géneros, desde lo africano hasta el jazz, pasando por el rock, el folklore y lo latino, con cierto "toque argentino" (o mejor dicho, cordobés), propiciando una rica la mezcla de culturas. Además, es protagonista activo de sus proyectos: toca bombos, tambores y baterías, cantando con una voz cavernosa que a veces habla a lo chansoniere ("como eso que hago no es cantar, poné que lo mío es speaking tango", cierra).
Garay anda por sus pagos porque hoy bajará a Buenos Aires para presentar su tercer disco, Qué lo parió, en La Trastienda, a las 21, junto a una banda de músicos argentinos armada para la ocasión, y sucedánea de Los Tambores del Sur, el grupo multinacional que lo acompaña en Francia y que tocó en sus tres CD.
Hablar brevemente del álbum nuevo le permite relajarse con respecto a la tirantez inicial por las preguntas sobre su estilo: "Como muchas veces me preguntaron por qué mis discos agarraban para todos lados –larga una risotada tranquilizadora–, en éste busqué darle más un sentido de canción popular y sudamericana. Llamé a un arreglador de la Paris Jazz Big Band para que haga arreglos más distinguidos y finos, que vayan en la misma dirección que las canciones".
Y como está dispuesto a dar algo más que detalles del show o del álbum, Garay no tiene problemas en escabullirse gustoso por la puerta que lo lleva a la discusión sobre el background que hay que tener para realizar ese mestizaje musical con propiedad: "Cultura. Es lo primero –sentencia–. Porque mucha gente hace pruebas sin tener el conocimiento de lo que es la cultura argentina. Yo vengo del folklore y sé de lo que estoy hablando. Entonces me permito ir a descubrir otras cosas porque conozco muy bien el pasado de esa música. La gente con la que yo comparto es gente con la que he estudiado con solo mirarlos: Jaime Torres, Chango Farías Gómez y Rodolfo Sánchez. Fui el último percusionista que acompañó al Cuchi Leguizamón, en París, y toqué con Atahualpa Yupanqui en su casa. Entonces me permito, conociendo la base, mezclar lo que quiero. Y estando en París puedo hacer las cosas sin que nadie venga a criticarme. Allá tengo esa libertad".
–¿Qué más te dio Francia?
–Un respeto grande basado en la cultura que traía de acá. Allí los músicos me empezaron a llamar por lo que yo aportaba, que no era ni brasileño ni cubano, sino algo raro. Empecé a meter el cajón peruano, que nadie lo usaba. Grabé con Richard Bona, Jacky Terrason, Michel Portal, Richard Galliano, y eso me permitió avalar mi capacidad. No vengo del jazz, y sin embargo hace 9 años que soy percusionista de (la cantante de jazz norteamericana) Dee Dee Bridgewater. Le abrí mundos que le eran desconocidos: la música étnica, la música africana.
Sin embargo, por más barrio de Marais o por más Alexandra Pandev (su mujer, actriz y escritora parisina) que lo rodeen, Minino no se priva de rendir homenaje al bombo legüero en un tema de Ica Novo incluido en Qué lo parió!), o de meter algo referente a Córdoba y su cultura: hará "Como se dice en cordobés", de Kevin Johansen, invitado del show. "Córdoba siempre está porque es la manera de diferenciarme", explica. "En Europa la única palabra que nos identifica a los argentinos es 'tango'. Y les digo que vengo de una ciudad diferente a Buenos Aires, con acento y música diferentes. Y que es única en el mundo.
Y cuànta razòn tiene el genial Minino Garay, somos ùnicos y sabemos expresarnos de una manera que nos distingue en todos lados.
A escuchar Que lo pariò! y conocer el universo Garay. Para màs informaciòn aquì la direcciòn donde encontrarlo:
Buen comienzo de estaciòn y a disfrutarla intensamente...
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